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230 años de fundación de la ciudad de Guatemala

Barrio La Palmita, zona 5

Orgullos de mi barrio

Humberto Morán Villalobos
(Actor de teatro)

 

Don Humberto es un orgullo del barrio.

Humberto Morán Villalobos, residente del Barrio de “La Palmita”, desde que nació ha sido testigo de la evolución y progreso de este sector de la ciudad. De niño, cuenta que se juntaban con los amiguitos para jugar en la calle fútbol, cincos, yoyos, trompos e ir a barranquear en los alrededores de la Ciudad Sumergida, como era conocida “La Limonada”. Cosas idas y añoradas hoy.


En su adolescencia se fue a trabajar a la Antigua Guatemala a una empresa de venta de materiales de construcción, y es aquí donde el destino le llevaría a comenzar otra etapa de su vida: la de actor de teatro. Ésta comienza con una invitación que le hiciera el Locutor Ramón Salazar para que audicionara en una obra de teatro que la Hermandad de Obras Católicas, titulada “Los Tocayos” de Vital Aza, que estaba poniendo en escena.
 

 

Lo convenció diciéndole que “él tenía feeling, que se notaba que le gustaba y que tenía buena desenvoltura y que creía que podría ser parte de ese proyecto”. Humberto Morán se presentó a la audición que consistía en la lectura e interpretación de un texto. La prueba de lectura la pasó, pues como él mismo dice, “era un lector adicto y leía de todo…”; en la de interpretación salió más o menos, pero le dieron un papel en la obra. Con esta misma Hermandad montaron otras obras como “Del cielo a la tierra no hay nada oculto” y “El huerfanito de Rodena”. Ramón Salazar también tenía un programa romántico en la radio llamado “Serenata en tu balcón”, al cual le invitó para que ayudara a leer e interpretar poemas porque decía que mi voz era ideal para ello. Así fue como durante algún tiempo Morán fue la voz romántica de aquel programa.



Por esa misma época, asistió como oyente a la “Academia de Arte Antigueño”, cuyo director era don Luis Gaitán Roldán. Allí le dieron la oportunidad de trabajar en la obra “En la diestra de Dios Padre” que se montó en un teatro de Antigua y de la cual dice “me sentía pavoncito trabajando allí”.



Después de algunos años en la Antigua regresó a la ciudad capital, donde entabló relación con Rolando Cáceres, a quien conocía porque llegaba a dar clases a la “Academia de Arte Antigueño”, y es así como en el 71 estaba trabajando en la obra “Fresas a la hora del té” de Albertina Porres Velásquez.



Estudió en la “Escuela de Teatro taller Municipal”, un centro cultural municipal, y en donde antiguamente había estado el “Teatro de Arte Universitario” –TAU, y que después se convirtió en “El Ateneo Metropolitano”, mismo que fue clausurado en los años 90 (8ª avenida y 15 calle zona 1).



Su mejor papel lo realizó en la pieza “Jesucristo 77” como Judas, una adaptación de Antonio García Urrea.. Fue puesta en escena en tiempo de cuaresma y como tuvo tanto éxito, la Central Distribuidora de Bebidas les pagó para que hicieran una función en la Concha Acústica durante el Vienes Santo de aquel año.



Actuó en las salas del Teatro El Puente, Metropolitano, Teatro de Cámara, Conservatorio Nacional, Teatro de la Concepción, antigua Iglesia de Concepción (7ª avenida y 5ª calle de la zona 1, actualmente los talleres de la Editorial Piedra Santa), en donde, además, compartió escenario con Rafael Pineda, Víctor Hugo Cruz, Miguel Ángel González, Javier Pacheco, Cristi Cóbar, Elda Mejía, Juan Luis Donis, Herbert Menezes entre otros.

 

Afiche de una de sus películas.

Como actor su vida ha sido prolífica, ha hecho cine, teatro, radio y televisión. Como actor de cine participó en producciones mexicano guatemaltecas como “Robo de las momias”, “Castillo de las momias” y “Alguien tiene que morir”, así como en los videos “Judas”, producción, dirección y guión de Rafael Lanuza, y “Al filo de la ciudad”, producción de Rafael Echeverría, que también fue llevado a la radio y al periódico. Esta producción se hizo acreedora del Premio “Rosa Cisneros” de El Salvador y contó con el patrocinio de APROFAM, Diario El Gráfico y otros.
 

Como actor de radio participó en el programa “Serenata en tu balcón” y “Al filo de la ciudad”; como actor de televisión fue parte del elenco de la primera telenovela nacional “Azul”, trabajó en “Campiña”, programa de Chalo Hernández en los sketches “La gente del palomar”, “El gran hotel”; también en la Fotonovela “Extraña coincidencia”, de la cual fue Director.


Desde el año 2000 no hace teatro y menos después de un accidente que le dejó imposibilitado durante algún tiempo. Pero eso no impide que diga que la actuación ha sido algo grande en su vida y que del teatro afirme que “es un arte que además de entretener, educa. Por esa razón debería haber un mayor impulso y apoyo por parte de las autoridades de cultura y educación”. En toda su vida de actor participó en más de 100 obras.

 

Cruz Alejandro Paz Mayén
(Tipógrafo y entrenador de fútbol)



Cruz Alejandro Paz Mayén, más conocido como “El Chino Alejo” o “El Mago”, nació un 3 de mayo, “Día de la Cruz”, en la ciudad capital. Se inicia en el fútbol a los doce años en un equipo que había formado con sus amigos en la Avenida Centroamérica. Más tarde, cuando ya vivía en la zona 5, junto a Armando Mazariegos y Humberto Nájera, exjugadores del Municipal, formaron el equipo “Murciélagos” y militaron en la Liga Santa Ana.

 

Mejor conocido en el barrio como "el chino Alejo".
De allí Alejos pasó a las filas del equipo “San Antonio”, de la Segunda División, categoría intermedia 12-14 años, y categoría juvenil, 14-15 años, en 1963-64, cuadro semillero donde habían militado jugadores como Grillo Rondán, Valdemar Cuervas y Alberto López Sánchez, entre otros. En este equipo no sólo jugó Alejos, sino que también a iniciativa de Valdemar Cuevas lo dirigió, llegando a obtener dos campeonatos de copa y dos nacionales.


Con esta experiencia se hace cargo el equipo “Mario Camposeco”, segunda división, en 1966, cuya base era prácticamente la del San Antonio y que luego se convirtió en “San Gabriel” Liga Pepino Toledo, Campeón de Copa, patrocinado por Desiderio Veliz. Con este equipo logró dos campeonatos: “Campeonato Nacional y de Copa”, logrando ascender a la Primera División.


En 1967 acepta el reto de entrenar al Equipo “Pepsi Cola” de la primera división, edad limitada, logrando ser campeón del “Campeonato de Liga” con ascenso a la Liga Mayor “B” campeón del primer grupo, luego de jugar el campeón de Campeones con ascenso a la Liga Mayor “A” un año después.


Posteriormente fungió como entrenador de Brigada Guardia de Honor; FEGUA, Liga Mayor “B”; Asunción Mita, Liga Mayor “B”; Especial de Aurora (logrando el tercer lugar del campeonato nacional). En la actualidad es encargado de diferentes categorías de la Escuela de Fútbol “Aurora”.


El único curso de entrenador de fútbol que recibió en su vida fue uno impartido por el chileno Emando Riera, en 1974, y que fuera patrocinado por FIFA y CONCACAF. Alejo, quien ha sido técnico autodidacta, dice de su persona: “efectivamente soy entrenador titulado, mi maestro ha sido Dios y la experiencia práctica la he obtenido al paso de los años… y como entrenadores considero que los mejorcitos han sido Gringo Aguirre, Meme Carrera, Tono García y Grillo Roldán.


Paralelo a su función de técnico de fútbol, Mayén se dedica a atender la imprenta que tiene en la 26 calle 19-39, zona 5. En la profesión de tipógrafo se inició cuando tendía 12 o 13 años de edad. Oficio que aprendió del Don Humberto Mazariegos López, al cual considera su maestro en el arte de la tipografía, y quien, además, era padre de un famoso jugador del Municipal, Armando Mazariegos. De esa forma ha transcurrido la vida del "Chino Alejo" Mayén combinándola con el trabajo de la imprenta y el mundo del fútbol, su gran pasión.



Felipe Marquéz
(Historiador)
Fotografía de Felipe Marquéz que recuerda sus años de escuela.

Nació el 13 de septiembre de 1930 en la Ciudad de Guatemala. Siempre ha vivido en el Barrio de La Palmita, zona 5. Inició sus estudios de primaria en la Escuela “República de Bolivia” que estaba situada en la que fuera la casa patronal del Presidente Estrada Cabrera (hoy Gimnasio Teodoro Palacios Flores), en esta escuela cursa hasta 3º de primaria.

 

Luego fue a estudiar a la Escuela “Horacio Mann” para terminar sus estudios en la Escuela Oficial Nacional para Varones “Liendo y Goicoechea”. Cuando terminó la primaria obtuvo una beca para ingresar al Instituto Central para Varones, desafortunadamente, la condición económica de su familia no permitió que la aceptara. A raíz de esto, Don Felipe Márquez, de los 13 a los 17 años, trabajó en un taller de fundición de metales en la 18 calle y 11 avenida de la zona 1. Allí aprendió el oficio y con el sueldo que ganaba, pudo apoyar económicamente a su familia.



Siendo aún adolescente, su padre lo inscribe en la Escuela Mixta Nocturna que funcionaba en el Instituto Central para Varones. De esta forma consigue culminar sus estudios secundarios. En 1947 ingresa a la Universidad de San Carlos de Guatemala, a la Facultad de Derecho, pero, por azares del destino deja la abogacía e inicia estudios en la Facultad de Humanidades obteniendo el título de Profesor en Historia y Estudios Sociales en 1970.



En el magisterio inicia labores casi por casualidad, debido a una orden del presidente Castillo Armas por la cual se impuso la obligación a los hombres de prestar servicios de reservistas en el ejército, don Felipe consiguió evitarlo cuando obtiene plaza en el Ministerio de Educación para ejercer como Profesor Auxiliar en el Instituto Central para Varones. En este establecimiento estuvo durante años Posteriormente consigue su traslado al Instituto Tecún Umán en donde ejerció la docencia durante el período de treinta años.



Entre los logros que cabe destacar de Don Felipe Márquez está el hecho de haber obtenido una beca para participar en un congreso de educación en la ciudad de Panamá, así como haber integrado el "Coro Guatemala", en donde se formó luego el "Club Minerva". De esta asociación nace más tarde el "Coro Universitario", el cual recientemente arribó a sus cincuenta años.



Con la Señora María Ofelia Hernández de Márquez ha procreado tres hijos, quienes hoy en día son exitosos profesionales. Su hijo varón es anestesiólogo, sus hijas mujeres, una es Profesora de Educación para el Hogar y la otra es Abogada y Notaria.

 

Programa Barrio Querido
Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco
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