Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

 
230 años de fundación de la ciudad de Guatemala

Barrio Gerona , zona 1

Organización social, económica y vivienda
 

Viviendas en Barrio Gerona.

Ciudad de Guatemala, marzo de 2006/ Después de los terremotos de 1917-1918, en la Ciudad de Guatemala se hizo notoria la aguda carencia habitacional, no sólo derivada de las secuelas del sismo, sino también de otras circunstancias, como el retorno de la población emigrante a causa de este fenómeno natural, y la concentración de actividades económicas en la urbe, que por aquellos tiempos era el núcleo obligado para efectuar transacciones comerciales.



Las medidas tomadas en aquel momento por el Gobierno de Manuel Estrada Cabrera fueron de carácter inmediato, sin ninguna previsión de largo plazo. En ese sentido, la situación tendió a resolverse provisionalmente con la creación de “campamentos” temporales en distintos puntos de la ciudad, para albergar a los damnificados.

 

Éstos se dividieron en dos categorías: campamentos estancados, cuando no se dio cesión de terreno en el lugar, y campamentos permanentes en mejora, cuando hubo cesión, como Llano del Palomo, Llano del Cuadro, Llanos de Gerona y El Gallito, entre otros.

 

La gente del Barrio Gerona.

De esta manera, el Gobierno solucionó el problema habitacional cediendo los terrenos ocupados para lotificarlos y repartirlos entre los ocupantes de los campamentos. Sin embargo, como fue una medida tomada de emergencia, para la organización de estas lotificaciones tampoco se tomaron en cuenta aspectos de saneamiento ni trazado de calles y avenidas, ni se creó un reglamento de construcción.



A causa de ello, las viviendas, al ser erigidas en estos sitios, siguieron teniendo la apariencia de campamentos. En su tesis de grado de Arquitectura, Juan Carlos Álvarez Mancilla y Esmirna Barrientos Sosa de Álvarez señalan que una vez sentado el precedente por parte del Estado,



“(…) la iniciativa privada no tardó en seguir el ejemplo, habiendo proseguido a esto las lotificaciones particulares, presentando las mismas características. Tanto las lotificaciones privadas como las estatales se constituyeron en áreas con deficiencias materiales e higiénicas, siendo el inicio de barriadas insalubres, en vez de haber dado inicio a una obra con forma de urbanización, que posiblemente hubiera resultado mucho más económica, ya que hasta hoy no se ha podido cubrir la deficiencia de servicios básicos, que no se dieron en ese momento. Es en este ambiente cuando proliferan las viviendas de construcción provisional, ya que en un censo de 1921 se reporta que el 43% de viviendas en la ciudad lo constituían barracas (vivienda construida en su mayoría de materiales de desecho, carentes de luz, ventilación, pavimento, servicios de agua, y aun sin letrinas)”.



Esta afirmación es reforzada por una noticia que aparece en el diario El Imparcial el 27 de diciembre de 1922, donde se lee acerca del Barrio de Gerona lo siguiente:



“En toda la línea, desde la Aduana hasta la 18 calle, cerca del Puente de la Penitenciaría, existen aún barracas de las del tiempo del terremoto en terrenos del Ferrocarril, y en las que continuamente se halla amenazada la vida de los niños pobres que las habitan, por su excesiva proximidad a la vía férrea, y porque dichas barracas son verdaderos focos de infección e inmundicia. El Gobierno debiera tomar cartas en el asunto mandando cercar los predios de la Compañía –conforme la ley lo ordena– en los terrenos que se les dieron para uso de la Estación del Norte, y así se cortaría de raíz el mal. En la vecindad de ese mismo lugar existe también una manzana de barracas, entre la 13 y 14 avenidas, las cuales no tienen desagües, ni excusados, ni agua potable, y sin embargo, el propietario cobra rentas excesivas”.



A pesar de estas circunstancias, un mejor control urbanístico comienza a observarse en el barrio de Gerona durante la administración del general Jorge Ubico (1930-1944). Hacia 1939, por ejemplo, se hace mención de los terrenos que estaban ubicados fuera del perímetro urbano de lo que hoy es el Centro Histórico. Tenían características topográficas deficientes, que fueron convertidas en lugares habitables. Del Campamento de Gerona se decía en el periódico El Liberal Progresista, año IV (1939) lo siguiente:



“(…) es un terreno que se extiende al oriente de la ciudad, abarcando muchas cuadras de longitud entre las fincas El Administrador y El Tuerto. Allí han comprado su pedacito desde el modesto trabajador que ha logrado reunir lo del enganche y que paga mensualmente una cuota de amortización, hasta el que con mejores posibilidades pudo pagar de un golpe el valor del lote. Y con arreglo a la capacidad de cada quien, uno levantó su covacha de madera para mientras, esperando terminar el pago del terreno para comprar más tarde, poco a poco, su ladrillo, su madera, su cal y levantar su casita. Otro puso un trabajador con liberalidad y levantó una casa bonita de alegre presencia, en algunos casos hasta con garaje, para cuando venga el auto. (…) Son tres, cuatro, cinco, o quién sabe cuántas avenidas y cuántas calles las que se forman ya, ribeladas de casitas de todos los tamaños y de todas las categorías. (…) aseguramos que el número de viviendas y la cantidad de habitantes del nuevo barrio son tan considerables, que ya aquello requiere de atenciones especiales: que se active el drenaje completo, que se atienda, en la medida de las posibilidades, el cuidado de las calles, (…) que se empiece a pensar ya en la necesidad de reconsiderar la extraurbanidad de todas las avenidas situadas al oriente de la 12 avenida, y cuya calificación significa, para muchos servicios públicos, un recargo que ya no se explica en atención al crecimiento de la ciudad”.



Tomado en cuenta lo anterior, durante este período se efectúa una nueva repartición de terrenos y se comienza a construir viviendas más formales con materiales más sólidos como, por ejemplo, estructuras con materiales de bloque y ladrillo. Sin embargo, la pavimentación de las calles no fue efectuada sino hasta después de la década de 1950, y finalizada en la de 1980.

 

En la actualidad, el barrio Gerona está inmerso en su dinámica propia, y cuenta con todos los servicios básicos. Allí podemos encontrar farmacias, tiendas de abarrotes, distribuidoras de mercancías, ventas de materiales de construcción, talleres mecánicos, herrerías, zapaterías, tapicerías, lavanderías, clínicas médicas y dentales, así como oficinas de tramitación de documentación aduanal, debido a la cercanía con la Aduana Central. Además, el barrio cuenta con un mercado cantonal situado en la 16 Av., entre la 15 calle “A” y la 16, zona 1. A pesar de ello, conserva el trazado urbano ajedrezado del Centro Histórico.
 
Programa Barrio Querido
Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco

 

Lecturas: 10237