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230 años de fundación de la ciudad de Guatemala
 

Barrio Ciudad Vieja, zona 10

Orgullos de mi barrio: Club Italiano en Guatemala
 
Sede del Club Italiano.

Ciudad de Guatemala, noviembre de 2005/ En las postrimerías del siglo XIX, empezaron a venir a forma significativa los italianos de ultramar que buscaban en Guatemala una mejor vida.



Entre ellos se encontraban hombres de negocios y principalmente industriales tal el caso de fabricantes de pastas alimenticias, construcciones, espectáculo como los cines en aquella época en que muchas de ellas en idioma inglés eran dobladas en español, empresas agropecuarias como la San Jerónimo en Patulul, salinas en los esteros del Pacífico, la gran fábrica de cementos Novella que más tarde se llamó Cemento Progreso, S.A., la producción de Casimires de Amatitlán y la gran fábrica de casimires y otros productos Capuano, en la ciudad y Quetzaltenango, las manufactureras de hilos y tejidos de los señores Zimeri cuyos abuelos eran italianos, la fabrica de chocolates, helados y derivados Lorenesi y algunos aserraderos, todos fueron de la industria guatemalteca.

 

Aquellos italianos que vinieron de los Apeninos a los Andes como dice Edmundo De Amicis en su libro “Corazón”, texto de lectura para escolares, pensaron organizarse para socorrerse mutuamente. Escuela de aquella organización, es lo que ahora nos cuenta la distinguida dama doña Blanquita de Capuano en el siguiente escrito.

 

Lo primero que existió fue la Beneficencia Italiana, gracias a una herencia que dejó el Doctor Francesco Segrini de la ciudad de Macerata, por el año 1895, y con el fin de ayudar a los italianos de escasos recursos. Esta herencia consistió, además de dinero en efectivo, en algunas propiedades entre las cuales está la que tiene actualmente el Club Italiano. El dinero en efectivo estaba en un banco a nombre de don Carlos F. Novella (Representante del Gobierno Italiano). El señor Novella muy inteligentemente retiró ese dinero, pues había estallado la guerra y lo escondió muy silenciosamente, pues de otra manera lo hubieran congelado. Todas las propiedades tenían muchos problemas entre invasiones y demás, don Pablo Capuano gracias a sus buenas amistades influyentes durante el Gobierno del doctor Juan José Arévalo, logró recuperar algo, y por la valiosa ayuda del Lic. Miguel Prado obtuvo bastante. Don Pablo citó a un grupo de buenos italianos y por las noches se reunían en su casa de habitación de la 6ª avenida 14-75, zona 1, para oír sus opiniones. Entre ellos se pueden mencionar a los siguientes: don Pedro Bratti, don Rafael Passarelli, don César Brezan, don Renato Lorenessi, don Silvio Olivotto, don Atilio Mencarelli.

Cuando la guerra terminó y se pudo recuperar la mayor parte, se formó la primera Junta Directiva y nombraron como Presidente a don Pablo Capuano. Con las relaciones diplomáticas ya debidamente consumadas entró a formar parte don Santorio Marino, don Guillermo Guglielmi del personal de la Embajada de Italia, además de los guatemaltecos don Juan Olivero y don José Fortuna. Lo primero que se hizo fueron las pistas para jugar las boches y poco a poco se empezaron a analizar planos y presupuestos para poder dar inicio a la construcción del Club Italiano. Habiendo encargado la edificación del mismo al Ing. Armando Braun Valle, lo mismo que un escudo que está en el salón principal y un mural se encargó a la pintora Rina Lazo. Así se originó lo que hoy es la Asociación Italiana de Beneficencia.”


El Club Italiano entre sus instalaciones posee el Bar “Trieste” en el jardín, una piscina con tobogán, una pista para el juego tradicional de Bocce y el restaurante “La Terraza” donde se sirven platos de la especialidad italiana. Además, cuenta con cuatro salones: “Salón Europa”, el más espacioso, “Salón Italia”, “Salón Vitral” y “Salón Punto d´Incontro” y el Caffé Piemonte. Está localizado en la 10ª calle 2-11, zona 10, Barrio “Ciudad Vieja”.

 

Programa Barrio Querido
Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco

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