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Programa Barrio Querido

Colonia El Rodeo, zona 7

Señorita Rosario de Jesús Arrivillaga Rada Vecina de la antigua aldea El Rodeo
 
Doña Chatío siempre participó en actividades en beneficio de su comunidad.

Ciudad de Guatemala, abril de 2007/ Doña Chaíto, como era conocida en el barrio, nació el 19 de julio de 1913 en la Finca “La Cieneguilla”, San José Pinula. Fue la quinta hija de una familia de siete hermanas y dos hermanos, formada por don Juan Arrivillaga García y doña María Rada. Su infancia transcurrió en la finca, donde estudió sus primeras letras con una institutriz. Más tarde estudió en el colegio de las señoritas Carmen Alcaín, María Palomo y María Van de Put. Terminó su educación escolar en el colegio de la Sagrada Familia en Ahuachapán, El Salvador.

Aunque doña Chaíto nunca se casó, formó su propia familia adoptando dos hijas, Elisa Jaggi de Pérez y María Enriqueta González de Lombardo, de las cuales tuvo cuatro nietas y un nieto.

Su personalidad enérgica, activa, generosa y práctica la llevó siempre a involucrarse en los problemas y vicisitudes de los vecinos de la entonces aldea El Rodeo y trató de encontrar soluciones a las necesidades por todos compartidas. Uno de los proyectos de la comunidad era construir el templo católico que supliera las necesidades espirituales de los vecinos. Entonces, en un terreno donado por don Juan Arrivillaga se comenzó la construcción del mismo, para lo cual organizó rifas, quermeses, tómbolas, etcétera, para allegarse de fondos. También se trataba de conseguir ayuda de personas simpatizantes de la obra.

Asimismo, formó el Comité Preconstrucción de la Iglesia y organizó un grupo de catequesis, primero impartido por la señorita Paquita Meda; después por alumnas del Colegio Belga y las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul y, finalmente, un grupo de adolescentes que recibían clases de cocina y religión los sábados por la tarde en su casa. En su afán de ayudar a los jóvenes de ambos sexos que por diversas circunstancias necesitaban alojamiento para poder estudiar en la capital o porque sus padres no podían atenderlos, les brindaba abiertamente su casa. Además, durante los primeros años de funcionamiento de la iglesia proporcionaba transporte y desayuno al sacerdote visitante.

En los años sesenta contribuyó a la educación de los infantes de la aldea El Rodeo creando la Escuela “Jesús Niño”, en donde, además, colaboraba haciendo labores de limpieza, mejoramiento del entorno, impartiendo clases de artes manuales y prestando su jardín para el baño semanal, debido a que no había agua corriente en las casas de la comunidad. La Escuela fue clausurada, diez años después, por los misioneros Josefinos.

En la medida de sus posibilidades, siempre tendió la mano y prestó ayuda espiritual y material a quien la necesitara, sin diferenciar a propios o extraños. Aunque a menudo fue objeto de muchas críticas e incomprensión por sus ideas progresistas, ella siempre hizo lo que era correcto y conveniente para todos. Sus actividades en beneficio de la comunidad y de las personas en particular tenían como sello la modestia y nunca buscó reconocimiento de ninguna índole. Dueña de una gran claridad de pensamiento, no vacilaba en empeñar su mejor esfuerzo y sacar a flote un carácter fuerte y luchador, que sorprendía a muchos cuando se trataba de defender los derechos de la comunidad ante intereses particulares, y supo equilibrar en sus actuaciones, con relación a los demás, su gran corazón y extraordinaria inteligencia.

Doña Chaíto murió repentinamente el 27 de mayo de 1999, a la edad de 86 años en la ciudad capital, y sus restos descansan en paz en el panteón familiar del Cementerio General.

Programa Barrio Querido
Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco
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