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Hipódromo del Norte

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Antiguo plano del complejo del Hipódromo.

Ciudad de Guatemala, julio de 2007/El Hipódromo del Norte fue construido en 1881, después de haberse celebrado un contrato entre el Supremo Gobierno de la República de Guatemala, representado por el Secretario de Estado del Despacho de Fomento y la Sociedad denominada “del Hipódromo”, y en el cual se comprometían ambos, entre otras cosas, a lo siguiente:

 

Art. 1. – La Sociedad se obliga a efectuar inmediatamente en el Hipódromo de esta ciudad las mejoras que a continuación se expresan:



El circo se ensanchará y modificará según el plano que se adopte, de conformidad con la Secretaría de Fomento:

 

Se concluirán los siguientes edificios suficientemente sólidos y tan cómodos y ornamentados como fuere posible: dos salones, de dos pisos cada uno de cincuenta varas de largo por diez de ancho; la parte baja de mampostería y la alta de madera, debiendo llevar cada salón su tribuna correspondiente para asiento de la concurrencia; un palco de honor para el Presidente de la República; un kiosco para la banda y una cuadra doble, que de un lado pueda contener veinte carruajes y del otro cuarenta caballos.

 

La Sociedad se compromete a construir en el año próximo una cañería que del punto más inmediato conduzca el agua hasta el Hipódromo, y a amueblar decentemente los salones, pabellones y tribunas de que habla este artículo.

 

Durante las ferias de mayo, agosto y noviembre, discernirá premios pecuniarios a los dueños de los caballos vencedores en las carreras y menciones honoríficas a los propietarios que más se hayan distinguido.

 

La sociedad tendrá derecho para exigir una cuota de inscripción por cada caballo que corra en el Hipódromo en cualquier día y época del año.

 

Art. 2. – El Supremo Gobierno por su parte otorga a la Sociedad las siguientes concesiones de que esta gozará exclusivamente por el término de veinte años.

 

Esta concesión dio origen a otras mejoras como la edificación de un muro alrededor del mismo, por su cercanía con el barranco y para evitar accidentes graves con un mandato presidencial el 14 de noviembre de 1882.

 

Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta lo que pasó, pero el 12 de junio de 1885 el Gobierno adquiere la propiedad del Hipódromo junto a todas sus dependencias y pasa a administrarlo. En ese sentido, el primer director nombrado fue don Andrés Téllez, el administrador el Dr. Don Antonio L. Colom, y como tesorero se encargó la tarea a don Santiago Colom.

 

A partir de esta fecha y hasta 1900, este espacio era ocupado varias veces al año para celebrar carreras de caballos, y durante septiembre se llevaban a cabo ejercicios militares como parte de los festejos de la Independencia. También se construyó un palco presidencial y unos grandes salones en sus laterales, donde se realizaban zarabandas y bailes sociales.

 

La parte exterior de la pista se encontraba rodeada por altos y frondosos cipreses, que constituían un muro natural, que además de ofrecer al público ornato y vital oxígeno, era aprovechada por los jóvenes, quienes trepaban sus ramas para disfrutar y obtener una mejor vista del evento hípico.

 

La época de oro de este espacio es el período de la presidencia de Estrada Cabrera, que como ya fuera mencionado, impulsó la celebración de las Fiestas a Minerva o Minervalias, durante la última semana de octubre. Estas celebraciones fueron ideadas por Rafael Spínola, y puestas en marcha por el referido mandatario. Para el caso, se mandó a remodelar los salones de baile y se mejoró el palco presidencial.

 

Durante los primeros meses de 1920 surgieron varios movimientos populares que repercutieron en la caída de Estrada Cabrera y, al mismo tiempo, la actividad sociocultural de este espacio comenzó a mermar, hasta caer en el olvido, y las lujosas residencias fueron cambiadas por otras mejores en el extremo sur. 

 

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