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Barrio Querido

Avenida Simeón Cañas, zona 2

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Final de la antigua Av. Simeón Cañas.

Ciudad de Guatemala, julio de 2007/La Avenida Simeón Cañas, a finales del siglo XIX y principios del XX era conocida como Avenida del Hipódromo o Avenida de Minerva. Su planificación se debió a la creación del Hipódromo del Norte, en 1879, y para que sirviera de enlace entre el Parque Jocotenango y éste.

 

Según informaciones periodísticas, más tarde el presidente José María Reyna Barrios (1892-1898) trató de darle a la celebración de la Feria de Jocotenango igual importancia que sus antecesores. En este sentido, mejoró y dio auge al paseo por la gran calzada del Hipódromo, lo que también redundó en el incremento de las carreras hípicas y de las transacciones comerciales que se generaban alrededor de la misma.

 

Después, en el periodo del Presidente Manuel Estrada Cabrera (1898-1920) esta avenida se transformó en una de las más importantes de la ciudad, debido a que la última semana de octubre, a partir de 1899, comenzaron a celebrarse las Fiestas de Minerva o Minervalias, una festividad que honraba a la Juventud estudiosa del país, que se sumaba a las ferias de mayo y agosto. Esto hizo que la avenida cobrara plusvalía y comenzaran a construirse hermosas casas de tipo chalet a inicios del siglo XX, y para engalanarla aún más se sembraron a ambos lados árboles de jacaranda. Allí, los vecinos disfrutaban de tranquilos paseos y amenas tertulias en el Templo de Minerva, y de la novedad que despertó la llegada del béisbol al país.

 

De esa cuenta, a lo largo de esta avenida y sus alrededores se construyeron hermosas casas solariegas y de campo. Estas viviendas, además, se distinguieron por su singular arquitectura, que no siguió los lineamientos coloniales que caracterizaban al Centro Histórico, cambiando la fase urbanística de lo que fuera la entrada al viejo Pueblo de Indios de Jocotenango. Al mismo tiempo, esta misma singularidad la convirtió en una de las áreas residenciales mejor cotizadas y que servía de morada temporal para representantes diplomáticos y la crema y nata de la sociedad guatemalteca de esa época.

 

Imagen antigua de la avenida.

Entre los apellidos que cabe destacar se encontraban las familias Arzú, Romá, Zachrisson, Asturias, Vides y Pérez, entre otras.

 

Cuando cayó Estrada Cabrera en 1920, la ciudad experimentó grandes cambios. Entre ellos, como ya se mencionó, el de la anulación de los nombres de la familia Estrada Cabrera en todas instituciones del Estado. De ahí que la avenida fue rebautizada con el nombre deldiputado por Chimaltenango Doctor Simeón Cañas y Villacorta, quien se presentó ante el Congreso el 31 de diciembre de 1823 para proponer la abolición de la esclavitud en Centro América a través del Decreto No. 1305 de la Asamblea Legislativa, publicado el 24 de abril de 1924.

 

Sobre esta avenida, el Licenciado Antonio Villacorta comenta en su “Monografía del Departamento de Guatemala” que “al Parque Morazán conduce el hermoso boulevard Simeón Cañas, de cerca de 760 metros de largo por 30 de ancho, cuyos lados adornan multitud de jacarandas con el verdor de sus copas y el morado de sus flores. Avenidas menos anchas separan el paseo de los fundos particulares, en muchos de los cuales hay edificadas bonitas casas y cómodos chalets. En ese boulevard se celebra anualmente la feria de la ciudad, cuya alegría se desborda a mediados de agosto con ese motivo”. (1926: 158).

 

En la década de 1930 hubo, nuevamente, un repunte urbanístico en la ciudad que se tradujo en obras de infraestructura vial y de saneamiento, se implementó una política de construcción de edificios públicos y se trató de echar a andar la de mejoramiento habitacional con la formación de nuevos barrios populares como El Gallito, zona 3; La Palmita, La Labor y la colonia La Concordia, zona 5, y La Recolección en la zona 1, por ejemplo. Estas acciones derivaron en la pavimentación de esta gran calzada, la cual se convirtió en modelo de mejoramiento de infraestructura para la capital.

 

Sin embargo, con el correr de los años el abolengo y glamour que caracterizó a esta avenida decayó, principalmente, cuando se emitió la orden de dinamitar el Templo de Minerva en 1953. Consecuentemente, el conjunto urbano que comprende esta parte de la ciudad se resintió cobrando mayor fuerza el de la finca La Aurora en el extremo sur, construido por el presidente Jorge Ubico Castañeda durante los años 30. A pesar de ello, la avenida Simeón Cañas preserva su estilo de calle ancha destinada al paseo y también al solaz esparcimiento con la creación de la fase II del programa municipal Pasos y Pedales. Además, se ha convertido en un icono urbano que semeja a aquellos de ciudades importantes de Latinoamérica como el Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México; Avenida del Libertador, en Buenos Aires, Argentina, o la Avenida Paulista en São Paulo, Brasil.

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