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Mapa en Relieve

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Vista aérea del Mapa en Relieve.

Ciudad de Guatemala, julio de 2007/El Mapa en Relieve, una joya de ingeniería y arte, es una visión de conjunto del territorio nacional erigido a nivel del suelo y en dos escalas: 1:10,000 para la extensión horizontal, y 1:2,000 para la vertical, sobre una superficie aproximada de 1800 metros cuadrados, y fue construido en 18 meses, de abril de 1904 a octubre de 1905, con materiales de ladrillo, argamasa y un revestimiento de cemento Pórtland. La base es de piedra y en los espacios correspondientes a los océanos Atlántico y Pacífico se colocó piedra pómez. Las curvas de nivel son de ladrillo, las líneas de los ferrocarriles de plomo y los puentes de acero.

 

Asimismo, un depósito de 60 metros cúbicos surte a los lagos y ríos, con un sistema interno de corrientes de agua basado en la Teoría del nivel de los líquidos por vasos comunicantes, lo que demuestra que la operación de nivel y delimitación del territorio son exactas, aún en nuestros días. La caja de distribución se encuentra en el macizo de Los Cuchumatanes.

 

El muro perimetral o antepecho calado que cerca al mapa es una barandilla o pasamanos, también conocida como pretil, antepecho o balaustrada, elaborada con una serie de seis medallones decorativos que se repiten en toda su extensión. Posee una altura de 90 cm. y un perímetro aproximado de 2.15 metros, y fue construida en el taller artístico industrial A. Doninelli & Cía. Los medallones son ovalados con bajorrelieves en el anverso, que corresponden a alegorías y símbolos de nuestra historia nacional.

 

A don Antonio Doninelli también se debe el acabado final de la textura de su superficie, una especie de “granceado” especial que se asemeja a la realidad geográfica, de color verde americano. Se encuentra ubicado en el Hipódromo del Norte, cercano a la curva oriental que originalmente formaba la elipse por donde corrían los caballos, a una altura de 1,472 metros sobre el nivel del mar. (Prahl, 2005: 34)

 

Fotografía tomada durante su construcción.

En un artículo de la época, publicado en la revista El Ideal (1911) y signado únicamente con las iniciales L. R., su autor lo describe así:

 

“Es, en su género, una de las obras de ingeniería más notable que existen en el mundo. Está construido en cal y canto, recubierto de cemento romano y decorado con pintura esmalte de varios colores.

 

“Su extensión superficial es de unos 1,800 m2, y sus mayores alturas pasan de 2 metros, como en los conos que representan los volcanes de Tajumulco y Acatenango. La escala horizontal está en proporción de 1 por 10,000; la escala vertical es el quíntuplo de la horizontal.

 

“Todos los accidentes geográficos, ciudades, caminos, ferrocarriles, etc., se hallan reproducidos con la mayor exactitud, y las alturas del terreno están señaladas por curvas de nivel que marcan desde cero hasta cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Por los cauces de los ríos corren pequeños hilos de agua, y los lagos y mares están formados por depósitos de agua, de tal forma y profundidad que corresponden exactamente a las cuencas que representan.
“Visto el mapa desde los altos miradores que lo dominan, el territorio de la República preséntase como el pintoresco panorama que se desarrollaría bajo los pies del aviador, al viajar por elevadas regiones de la atmósfera.

 

“Para instrucción de niños y adultos en la ciencia geográfica, ningún libro podría llevar a la inteligencia tan completa reproducción plástica de la patria. El notabilísimo trabajo de que nos ocupamos se debe, en la parte técnica al señor ingeniero don Francisco Vela, quien lo llevó a cabo por disposición del señor presidente de la República, licenciado Manuel Estrada Cabrera. Duró la construcción un año siete meses, terminándose el 29 de octubre de 1905”.

 

Desde entonces, este singular monumento es considerado una de las obras más bellas de principios del siglo XX. Fue una idea del presidente Estrada Cabrera, y concretada por los ingenieros don Francisco Vela y don Claudio Urrutia Mendaza. La inauguración se llevó a cabo el 29 de octubre de 1905, y presidida por el entonces mandatario. Es de resaltar que las dos torres de observación fueron construidas en 1935, durante la presidencia de Jorge Ubico Castañeda.

 

El licenciado Antonio Villacorta describe la obra en su Monografía del Departamento de Guatemala:

 

“Al oriente del templo se ofrece a las miradas el Mapa en Relieve de la República, obra del notable ingeniero Francisco Vela, y única en su género en América Latina. Con un área de 1,300 metros cuadrados y una escala horizontal de 1 por 10,000 y vertical de 1 por 2,000, dicho mapa presenta a los que lo visitan la miniatura de la configuración del suelo patrio, con sus montañas, volcanes, ríos, lagos; el contorno caprichoso de sus costas y el atrevido trazo de sus líneas férreas, pudiendo considerarse por su exactitud como el trabajo más importante sobre geografía nacional que se haya hecho. Todos los detalles se encuentran en él y, como en fidelísimo retrato, las bellezas del original encuentran su expresión más simpática en los suaves tonos que lo colorean y la majestad de las líneas que lo dibujan. El busto de mármol de su autor, colocado sobre sencillo pedestal, fue puesto allí últimamente por la gratitud y la admiración de sus conciudadanos”. (1926: 158)

 

Asimismo, el ingeniero don Claudio Urrutia Evans, hijo del ingeniero Claudio Urrutia Mendaza, en su obra “El Observatorio Nacional, parte de mi vida”, escribe:

 

“El ingeniero Urrutia, a su vez contrató como ayudante al ingeniero Ernesto Aparicio y a otras personas. Del mapa original que compilaba el ingeniero Urrutia se sacaron las plantillas hechas a escala y que sirvieron para construir el mapa. El terreno fue perfectamente nivelado y se dio principio al trabajo con el trazo de meridianos y paralelos. Luego se colocaron las plantillas con sus curvas de nivel. Se optó por la escala de 1:10,000 para la extensión horizontal y la de 1:2,000 para la vertical; esta diferencia fue con el propósito de hacerlo resaltar. El terreno al norte de la ciudad capital donde se hizo el mapa está a los 14º 38´ 44.9” de latitud Norte y a los 90º 30´ 10,53” de longitud Oeste de Greenwich; la altura a la que está situado el conjunto es de 1,472 metros sobre el nivel del mar. El material usado fue ladrillo y mezcla, revistiéndolo con cemento Pórtland. El personal completo fue netamente guatemalteco, y además de los ingenieros Urrutia y Aparicio, los principales ayudantes fueron, como dibujantes, Eduardo Castellanos, Salvador Castillo y Eugenio Rosal. Como artista, Domingo Penedo, y como maestro de obras, Cruz Saldaña. Los obreros fueron personal indígena reclutado conforme las necesidades. El conjunto más alto del territorio, Los Cuchumatanes, con excepción de algunos volcanes que los sobrepasan, tienen en su interior un enorme tinaco, el cual se llena de agua por tuberías de plomo, y llega el líquido por gravedad a los nacimientos de los principales ríos, que fluyen a los océanos Atlántico y Pacífico”.

 

En este mismo sitio se pueden encontrar los siguientes monumentos: un busto del ingeniero Claudio Urrutia Mendaza, y otro del ingeniero Francisco Vela, colocado sobre un pedestal, aparentemente de piedra labrada, donde están grabados algunos signos del alfabeto Morse, que corresponden a la vez a las letras, también grabadas en piedra, y esculpido por el artista Roberto Galeotti Torres en 1963. Asimismo, un monumento mandado a erigir por el Ministerio de la Defensa Nacional al ingeniero Vela en 1980, que consiste en un sólido templete, como un pabellón o quiosco elegante, cerrado, de base rectangular y regular altura, techado, aparentemente de cemento armado con una plancha grande como pieza principal, en bronce, decorativa y simbólica, que representa en un alto relieve los trabajos de medición y reconocimiento del Ing. Vela con su teodolito, acompañado de otras personas. Este monumento fue tallado por el escultor Roberto Galeotti Torres en 1981.

 

En este mismo lugar, muy cerca de una de las torres de observación, hacia el poniente, hay una placa grande de bronce que hace referencia a la restauración de octubre de 1980 y otra de mármol, hacia el lado oriente, que alude, también, a la restauración hecha en 1999. A estos monumentos se suma un pequeño salón de exposiciones.

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