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Barrio Querido
 
FINCA NACIONAL “LA AURORA”
Historia: Segunda Parte
 

Ciudad de Guatemala, agosto de 2008/Como ya mencionamos, la finca había sido adscrita al Ministerio de Agricultura, por eso, en 1913, se creó aquí la Escuela Nacional de Agricultura (hoy en día sus instalaciones las ocupa la Universidad del Istmo), con el objetivo de hacer del lugar una verdadera granja de experimentaciones agrícolas, a manera de foco difusor de enseñanzas derivadas de los estudios que allí se verificarán para encauzar la agricultura por los derroteros de las modernas prácticas, según consta en un Boletín de Agricultura de 1924. Este centro educativo se trasladó en 1935 a La Alameda, Chimaltenango, y luego a la finca de Bárcenas.

 

Las otras intervenciones a la propiedad se produjeron en 1921 con la creación formal del Hipódromo del Sur como consecuencia del centenario de la Independencia de la República y la construcción de una pequeña pista de aterrizaje. Tres años después, el 25 de noviembre de 1924, se inauguraría el Jardín Zoológico Nacional “La Aurora”, cuyo proyecto incluía jardines, caminos, estanques, establos, viveros, almácigos, talleres y edificios para diversos usos. Y un año después, en agosto y septiembre, respectivamente, el restaurante “La Aurora” de dos pisos, frente al pabellón del Jardín Inglés o Casa de Té, propiedad de don Jesús Alonzo, quien tenía la fama de haber trabajado en los principales hoteles de la ciudad de México, ofreciendo a sus comensales las especialidades de la cocina mexicana, francesa y española y el edificio del Observatorio Nacional (hoy INSIVUMEH).

 

Además, cabe mencionar que en una Memoria de Agricultura de 1924, consta que durante la administración del presidente José María Orellana se ejecutaron los siguientes proyectos de construcción: un pabellón (Casa de Té) (...) También se terminaron dos edificios de madera rústica; uno destinado para oficina y otro para vivienda del administrador. Se construyó una caballeriza de 27 tramos para ganado caballar y 5 para vacuno y ovejas. Se terminó una trot para alzar herramientas y un dormitorio para los caballericeros.

 

Durante las administración de Carlos Herrera (1920-1921) se repartieron algunas parcelas de esta propiedad a civiles y militares allegados, situación que fue suspendida por el presidente José María Orellana (1922-1926) quien recuperó los terrenos y se dio a la tarea de hacer realidad lo proyectado por José María Reyna Barrios en 1892.



En la década de 1930, el presidente Jorge Ubico (1930-1944) hizo de este espacio lo que Estrada Cabrera con el lado norte de la ciudad al celebrarse aquí la famosa Feria de Noviembre, impuesta a través del acuerdo gubernativo 1753 del 15 de febrero de 1934, la cual se convirtió en un acontecimiento anual de alcance centroamericano y que, además, sirvió de pretexto para conmemorar el cumpleaños del mandatario que era el 10 de noviembre. Durante esta época se construyeron los Salones de exposiciones y de bailes sociales 5, 6 y 7 que actualmente ocupan los Museos de Arte Moderno, de Arqueología y Etnología y la Dirección de Caminos, respectivamente

 

El campo de la feria era un espacio cortado por una calle central a la que le llamaban la Avenida de la Feria, la cual, a su vez, estaba atravesada por tres elegantes pasarelas de concreto al estilo Art Decó. Cada una de ellas se iluminó con 24 artísticos faroles de vidrios de colores, en forma de mosaicos poligonales que remataban las columnas cuadrangulares. De estos, los grandes eran de 300 bujías y los pequeños de 200 bujías, dándoles al conjunto un aspecto original. Estas construcciones todavía hoy se observan camino al aeropuerto pero sin sus adornos. Asimismo, en el sitio de la feria se construyó una Concha Acústica para conciertos constituyendo una novedad en 1935 y siendo la primera en su género en el istmo centroamericano por aquel entonces. Tenía una capacidad para 250 personas y para su edificación se emplearon las más modernas técnicas de albañilería de la época: paredes de construcción mixta, cemento y ladrillo, y se usaron por primera vez vigas hechas a presión; en la parte del techo se utilizaron 42,000 pies cuadrados de madera; y finalmente, frente a la concha se colocó una pileta de azulejos. En fin, la construcción de las pasarelas, la concha acústica y el edificio de la policía estuvieron a cargo del tesorero nacional coronel Gustavo Wyld Ospina.

 

Con todo, uno de los mayores atractivos de la Feria de Noviembre, a partir de 1936, fueron los juegos mecánicos contratados por el gobierno al parque de diversiones “Coney Island”, y al cual asistieron 90,537 personas en aquel año. El parque mecánico consistía en los siguientes aparatos: tres ferrocarriles en miniatura, el Hey Dey, especie de chicotazo con marcados desniveles; una gigantesca rueda de aeroplanos de 77 pies de altura y una torre de acero galvanizado; el Ridee-O, una ola giratoria con múltiples variaciones; el Loop-o-Plane; The Swooper, aparato similar a la rueda de Chicago; el Zig-Zag; el Barrio de la Alegría de los carros locos; el Barril; y, el más esperado de todos, la Montaña Rusa de nueve carros que hacían un recorrido de una milla, cuyas ondulaciones se extendían por lo que en aquel entonces se conocía como el barranco Chapín, convertido hoy en día en la Colonia Lomas de Pamplona. Los primeros en hacer el recorrido de la montaña rusa fueron el presidente Jorge Ubico, los secretarios de Estado, licenciado Antonio Villacorta, doctor Cruz, entre otros. Durante la noche, su armazón de madera se iluminaba y podía leerse el letrero “Feria Nacional de Guatemala” desde cualquier punto del campo.

 

Otras atracciones de la finca lo constituyeron los campos de fútbol y de golf y su club que llegó a tener más de cien socios inscritos, y los eventos deportivos como carreras de caballos, de motos, tiro al blanco, etc. Otras construcciones de avanzada fueron las estaciones de descanso, de centro armado y distribuidas convenientemente en doce sitios, así como varias casitas rústicas para uso de los paseantes en sus días de campo y trazado y construido nuevos caminos que acortaban las distancias de diversos lugares de la finca a la entrada de la misma, según consta en noticia de El Imparcial del 1 de abril de 1925.

 

Programa Barrio Querido
Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco

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