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Barrio Querido
 
Inauguración del Teatro de Carrera, según la Gaceta de Guatemala en 1859
Parque Colón: Historias y Memorias de Guatemala
 
Municipalidad de Guatemala
Imágen que muestra como era el interior del teatro.

Ciudad de Guatemala, septiembre de 2008/Todo el interior del teatro está pintado de color de perla; y las barandas y antepechos de los palcos y galerías vistosamente decoradas con molduras, modillones y adornos dorados de medio relieve. El techo pintado de colores, dorado y con adornos semejantes a los de los palcos. Hay en todo el contorno de los antepechos de los palcos y galería candelabros de tres luces, dorados y con adornos de cristal, y en medio una araña de 75 luces también dorada y de una forma elegante, lo mismo que las del salón de descanso. Las puertas de los palcos están adornadas con cortinas color carmesí con vivos y cordones de oro; todo lo cual hace más vistoso el aspecto interior del teatro. Las cortinas, arañas, molduras doradas, candelabros, etcétera, se han traído de Berlín, pedidas a una de las casas más acreditadas de aquella capital, en la construcción de este género de objetos.

 

“(En cuanto al alumbrado digamos que en 1875 el gobierno dispuso cambiarlo por el de gasolina. Se iluminó con 19 arañas con 83 luces y se colocó una batería de 38 lámparas en el proscenio. En 1879 se instalaron cuatro máquinas de gas, dos e 75 quemadores y dos de 50. el año 1882 se le hizo una nueva decoración y se tapizó de nuevo y se le dotó de nueva sillería. Y en 1887 se cambió el alumbrado de gas por la luz eléctrica y en 1893 se independizó de la corriente general, generándose por separado en la planta eléctrica de la Casa de Moneda”. Pérez Valenzuela, El Imparcial, 8 de octubre de 1979).

 

Las decoraciones, pintadas por el inteligente y laborioso señor Iglesias, son muy vistosas y representan con propiedad el salón, jardín, bosque, gabinete, plaza, etcétera. El escenario posee ya algunos de los principales objetos necesarios para las representaciones, y sucesivamente se irán haciendo los que faltan.

 

Las dos faces laterales del edificio son enteramente iguales, y en su arquitectura guardan armonía con la del pórtico. Cada una tiene una escalera de piedra de doce escalones que conducen a dos puertas; una que da entrada al corredor de los palcos del segundo piso y la otra a los de tribuna.

 

El teatro contiene también tres órdenes de palcos de tribuna con asientos, y una antesalita cada uno. En una de estas antesalitas hay una escalera que conduce a la azotea, donde se halla el canal o desagüe del techo.
La fachada de atrás está adornada con dos pilastrones, uno en cada esquina del edificio, y entre ellos cuatro columnas del mismo orden que las del frente principal, pero de relieve, con sus respectivos capiteles y molinete. En el centro hay una ventana y una puerta grande que caen al escenario.

 

Este tiene 18 varas de frente y 18 ½ varas de fondo, con 6 cuartos a cada lado para vestuarios, un almacén grande a cada lado en el tercer piso, y debajo del entablado un subterráneo correspondiente al mismo escenario.

 

La plaza en cuyo centro se halla el edificio, está rodeada de asientos de piedra con respaldos que sirven al mismo tiempo de baranda para la parte de afuera, y una banqueta o acera de 3 varas de ancho.

 

La verja tiene cinco puertas, de 5 varas de ancho cada uno; dos para carruajes delante de la fachada principal del edificio, y tres en los otros tres lados con sus respectivas escaleras de piedra para la gente de a pie. Al derredor de la plaza y centro de las barandas hay calles de naranjos que forman una alameda, y a espaldas del edificio una fuente y dos estatuas de 3 varas de alto, que representan a las musas Caliope y Talía, colocadas sobre altos y esbeltos pedestales.

 

El alumbrado de la plaza está repartido del modo siguiente: dos faroles en cada una de las cinco puertas de la entrada; uno delante de cada columna de las esquinas del frente principal, puestos sobre candelabros colocados en los bastiones, entre los cuales está la escalera que conduce al pórtico; dos delante de los pilastrones de la fachada de atrás; dos en cada una de las entradas laterales; dos en ambos lados de la fuente de atrás.

 

En las dos esquinas del lado del oriente y que quedan atrás del edificio, hay otras dos fuentes en la parte de afuera de las barandas, para el servicio del público.

 

Tales son el teatro y el paseo que hermosean hoy la Plaza Vieja, y que se han convertido en uno de los sitios más interesantes de la capital, lo que algunos años hace no era más que un hacinamiento de escombros e inmundicias. El edificio y el paseo han costado 115,000 pesos, cantidad obtenida por contratas que sucesivamente se han hecho, sobre la base acordada en agosto de 1852, y que está pagada en la mayor parte con sus intereses. La obra del teatro ha suministrado durante 7 años a un número considerable de artesanos y fabricantes de materiales de construcción. Habiendo ya un local cómodo y apropiado para las representaciones, es natural esperar que no faltaran compañías que vengan a trabajar en él, con lo cual el público tendrá un entretenimiento que corresponda a la cultura y afición acreditada a este género de espectáculos. Si el teatro no es, como algunos han dicho, escuela de virtud, por lo menos, es bien dirigido, escuela de civilización, de cultura y de buenos modales. La reunión de personas bien educadas, como son en su mayor parte, las que frecuentan esos establecimientos, la representación de plazas de verso bien elegidas o de composiciones musicales, desarrolla el buen gusto, favorece las artes y el comercio, promueve, en una palabra, el verdadero y legítimo progreso, en uno de sus ramos más importantes. Guatemala tiene que felicitarse, pues, de haber obtenido esta mejora, que debe a la inteligente y patriótica determinación del Excmo. Señor Presidente don Rafael Carrera y de su ministro, el señor Pavón, a la eficacia y celo con que la comisión secundó y puso en ejecución hasta el fin la disposición del gobierno, a la pericia y conocimientos del señor Beckers y a la cooperación ilustrada de muchas personas de la ciudad que han anticipado los fondos necesarios para la obra. Ella es ciertamente uno de los más bellos ornamentos de nuestra capital, y recordará siempre los nombres de las personas que han cooperado a su erección.

 

La inauguración del Teatro de Carrera se verificó en la noche del 23 de octubre próximo pasado (año de 1859), víspera del cumpleaños del Excmo. Señor Presidente, como se había anunciado con anticipación. Habiéndose concedido el teatro a la compañía del señor Iglesias para unas pocas funciones, puso en ejecución el drama intitulado Torcuato Tasso. La concurrencia fue numerosa y tal, que apenas podía contenerla cómodamente el local. Después de una obertura, a grande orquesta, se leyó, a telón corrido, la hermosa oda que reproducimos aquí mismo, compuesta por el joven literato español don Manuel P. de La Sala, uno de los redactores del periódico de Londres “La Península Ibérica”, y que se halla en Guatemala.

 

En seguida se ejecutó el drama indicado y después una petipieza, con lo que terminó la función.

 

Aquí termina lo que dijo la Gaceta de Guatemala, número 64, lo que sigue lo copiamos de la Historia de la Música Guatemalteca desde la Monarquía Española, hasta fines del año de 1877, escrita por el señor José Sáenz Poggio, en 1878...

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