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Barrio Querido
 
Inauguración del Teatro de Carrera, según la Historia de la Música Guatemalteca
Parque Colón: Historias y Memorias de Guatemala
 
Municipalidad de Guatemala
Dentro de este teatro magnificos conciertos de ópera fueron dados.

Ciudad de Guatemala, septiembre de 2008/“El año de 1875 el supremo gobierno dispuso hacer algunas mejoras al teatro, relativas al vestuario, escenario, etcétera; pero particularmente al alumbrado.

 

Últimamente se le ha hecho una magnífica reparación al techo, y se le han puesto dos pararrayos.

 

En el archivo del teatro se encuentran la óperas siguientes: Hernán, Ruy-Blas, Rigoletto, Víctor Pisan, Baile de Máscaras, Los Falsos Monederos, Fausto, Crispín y la Comadre, Vísperas Sicilianas, Barbero de Sevilla, Trovador, Don Pascual, Macbeth, Puritanos, Lucía de Lammermoor, Roberto el Diablo, Travista, Lucrecia Borgia, Los Mártires, Los dos Fóscael, Linda de Chamounix.

 

Viene ahora muy al caso el tratar de la orquesta de Guatemala, que ha sido la inseparable compañera de los diversos teatros de que he hecho mención.

 

Violinistas distinguidos Ignacio Pantaleón y Máximo Andrino, Mateo Sáenz, Rafael España y Esteban Castro, de la escuela antigua; Anselmo Sáenz, Santiago Ganuza, José León Zerón, Felipe Ortiz, José Lara Quiñónez, Alejo Paniagua, Salvador Iriarte, Nemesio Moraga, Francisco Morán, Francisco Mencos, Saturnino Gálvez, Francisco Gálvez, Valentín Lafuente, Pablo Morales, Indalecio Castro, Silverio Ávila, Francisco Sáenz, Francisco Pineda, Benito Aceituno, Enrique Rosales, Eleacio Ruíz, José María Gutiérrez, Fulgencio Escobar, Timoteo Arana, Guadalupe Romero, Francisco y Simeón Moraga, Agapito Juárez, Mariano Fuentes, etcétera, de la escuela moderna.
Violinistas afamados: José, Valentín y Mariano Andrino, Julián Gálvez, Jacinto Ruiz, Vicente Andrino, Daniel Quinteros, Vicente Salazar, José Morán, Miguel Andrino, Eduviges Sáenz, Manuel Mendízabal, Valentín Cervantes, Francisco Egüizabal, Máximo Castro, Manuel Romero, etcétera.
Flautistas célebres: Hipólito Pérez, Leandro Andrino, José Luiz Zerón, Cástulo Morales, Eduardo Sáenz.
Clarinetistas excelentes:

Jerónimo Montealegre, Manuel Benitez, Lucas Paniagua, Pedro González, Antonio Pérez, Manuel Sáenz, Juan Francisco Castro, Ciriaco Méndez, etcétera.
Fagotista notable: Ignacio Sáenz.

Cornetista de primera clase: Timoteo Aristondo, Román Guerra, Gregorio Rodríguez.
Trompetistas magníficos: José María, Bonifacio y Fermín Pérez, José María Paniagua, Ciriaco Correa, José María Abelar, Estanislao Palacios, Martín Gálvez, etcétera.

Entre todos estos profesores hay algunos que han llamado la atención por sus composiciones musicales.

Don Anselmo Sáenz:

Ha compuesto más de cien sones (composición peculiar del país, que jamás deberíamos olvidar). Uno de ellos, El Pavo Real, hizo furor en las Cortes de París y de Londres.

Don Salvador Iriarte:

Ha compuesto varios himnos patrióticos, pero sobre todo música religiosa.

Don Nemesio Moraga: Compuso una misa.
Don Indalecio Castro:

Ha dado también a luz pública algunas composiciones religiosas de mucho mérito.

Don Jacinto Ruíz: Es el autor de aquella tonada, cuya letra comienza: Flores del corazón, flores queridas, aquí en mi pecho, con amor guardadas, etcétera.
Don Miguel Andrino: Comienza a ensayarse en la composición musical, y, a mi juicio, se esperan de él grandes cosas en ese ramo del arte.
Don José León Zerón: Es autor de muchas preciosas tonadas, entre las que es notable aquella cuya letra comienza: Tómate el oro que la Arabia cría, Oh mi rival, que como el rayo temo, etcétera.
Don Leandro Andrino: Le puso música a aquellos hermosísimos versos: Yo pienso en ti, tú vives en mi mente, Sola, fija, sin tregua, a toda hora, etcétera.
Don Cástulo Morales: Ha publicado valses tan preciosos como El Sueño, que es la imagen viva de su inmortal y melodiosa flauta.
Don Eduardo Sáenz: Ha hecho también algunas composiciones pequeñas, pero de bastante mérito.
Don Lucas Paniagua:

Remitió a la Exposición internacional de Chile (1875) una misa compuesta por él, y fue allí recompensada con un diploma de honor.

 

No quiero dejar de hablar de dos profesores que nacieron con una disposición particular para componer tonadas. Estos fueron el señor Álvarez Castro y don Eduardo Sosa. El primero es autor de aquella tonada, cuyo verso comienza: Estos son, cruel memoria, los sitios donde algún día, de placeres rodeado, etcétera. El segundo es autor de la que comienza: Hechizo de mis ojos, y de la otra que dice: ¡Oh! Noche majestuosa, placentera y sosegada tú, con tu silencio, mi tormento grave calmas, etcétera.

 

En Guatemala no hemos carecido jamás de hombres hábiles y como tales podemos contar a los señores: Santiago de Paz, Santiago Ganuza Y Melesio Morales fabricantes de violines, violas, violoncelos y contrabajos.

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