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Fuentes, Monumentos y Calles
 

Vía de acceso: La Calle Martí

El Imparcial, 31 de enero de 1953. p. 3

 
Acto de Inauguración de la Calle Jose Martí, año 1953.
 

Ciudad de Guatemala, agosto 2009/La inauguración del pavimento y reformas de la Calle Nueva, a la cual se le ha dado el nombre de José Martí como homenaje del ayuntamiento metropolitano al prócer de Cuba con motivo de la celebración centenaria de estos días, pone de actualidad del problema de las vías de acceso a la capital.

 

La calle José Martí es una de esas vías. Desde que se hizo el enorme relleno que permitió su trazo, se pensó en que con el tiempo constituiría una de las más hermosas y transitadas arterias urbanas, pero hubo de esperarse bastantes años para que así fuera, y hasta ahora que la municipalidad la ha dotado de drenaje y pavimento modernos cobrará toda su importancia.

 

Es lástima, sin embargo, que mientras tanto se dejara crearse en una de sus orillas un barrio carente de todos los requisitos higiénicos y urbanísticos imprescindibles en cualquier parcelación urbana, contra lo cual tanto clamó a su tiempo, desoídamente, El Imparcial. Costará mucho esfuerzo, a más del que ha costado ya, mejorar las condiciones de tal barrio, pero es de esperar que el mejoramiento de la calle José Martí, a más del estímulo de la cercana Ciudad Nueva y de lo que importe para ese sector, el de la Parroquia y Candelaria, etecétera, la apertura de la ruta del Atlántico, al hacer valer más las propiedades por allí, fuerce en menos tiempo el progreso general de aquel y de todos los barrios contiguos sustituyendo barracas y pésimas construcciones aún existentes, por otras de mejor aspecto y salubres condiciones.

 

La calle José Martí, como vía de acceso por el norte oriente, tiene un gran porvenir indudablemente. Pero es oportuno que se enderecen gestiones a fin de facilitar su prolongación y entronque con otras calles, como se contempla en proyectos municipales que no deben abandonarse. Por de pronto, hay un tramo entre la séptima avenida norte y avenida Simeón Cañas en que la prolongación está prevista y para que tenga la anchura normal de la antigua Calle Nueva, sólo falta adquirir pequeños predios y los de dos o tres casa modestas que conforme a la alineación quedan fuera, habiéndose ya dejado como jardín el de alguna construcción.

 

Este problema tiene que ser resuelto antes de que se haga subir desproporcionadamente el valor de las propiedades afectadas; pero los propios dueños, en lo que no les perjudique gravemente, habrán de pensar en la conveniencia de facilitar por su parte la mejora, que ha de beneficiar en mucho a los mismos prefios o casas que les queden después del forzoso cercamiento.

 

Para que la calle José Martí cumpla su función de vía de acceso y enlace, convirtiéndose en arteria de circunvalación, habrá también que continuar el proyecto de ensanche pro la 5ª calle poniente de Jocotenango, en donde se tropezará con mayores dificultades, y luego con la construcción del tramo, un tanto sinuoso, que de allí la lleva a la tercera calle poniente para entroncar con las vías más amplias en servicio.

 

Y aquí se tendría que lamentar también la imprevisión y el descuido de la época de la dictadura, que permitió construir del lado poniente de la Avenida Elena norte sin dejar la anchura que esa hermosa vía tiene desde la veinte hasta la sexta calle: tres o cuatro cuadras donde antes no había edificaciones valiosas y donde todavía hay muchas modestas; pero se perdió lamentablemente la oportunidad y allí tal vez ya no se podrá hacer nada en muchos años.

 

Para que tal cosa no se repita en otros extremos y en los lugares aquí indicados, la municipalidad debe tomar adecuadas previsiones, mientras viene la ley general de urbanizar (¡no de “reforma urbana”!) de que tanto y tanta falta hace, pero que no tiene visos de tomar cuerpo quién sabe hasta cuando.

 
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