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Barrio Querido
 

José Clemente Chavarría (Salamá, 1858-Palín, Escuintla 1923)

Datos biográficos publicados en el Diario de Centro América, en octubre de 1923.

 
Retrato de José Clemente Chavarría (1858-1923).

Ciudad de Guatemala, octubre 2009/Triunfante la revolución de 1871, nuevos centros de enseñanza nacionales y privados se abrieron en ciudades importantes del país. Fue el caballero español don Alejandro Arrué, el que fundó el Colegio de San Mateo, en Salamá, en año de 1872.

 

Laboraba entonces como Jefe Político del departamento, el licenciado en medicina don José Vega B. En ese centro comenzó sus estudios el señor Chavarría y en 1875 ingresaba como bequista de la primera Escuela Normal, dirigida por el reputado e inolvidable maestro cubano José María Izaguirre. El 15 de diciembre de 1877 alcanzó feliz término en sus estudios; después de brillantísimo examen se le entregaba su diploma de maestro de instrucción primaria. Ese diploma lo autoriza la pluma del Reformador y está refrendado por el Ministro de Instrucción, el ilustre doctor Lorenzo Montúfar.

 

Don Clemente Chavarría demostraba amor ardiente a la enseñanza. Pronto conocieron sus excepcionales aptitudes al hallarse al frente de la Escuela Nacional de Niños de Salamá, establecimiento que estuvo a su cargo desde el año de 1878 hasta 1881. Cúpole la satisfacción de haber fundado en la misma cabecera la primera escuela nocturna de artesanos, centro que dirigió gratuitamente cerca de tres años.

 

A principios de 1882 recibió el nombramiento de profesor y secretario del Instituto Nacional de Varones de Oriente. Dirigía ese colegio don José María Izaguirre y desempeñaban con brillante éxito las asignaturas de enseñanza aventajados alumnos que habían salido de la Escuela Normal de Varones, como Alberto Mejía, Lisandro Sandoval, Felipe Solano y José María Pérez. El señor Chavarría daba las clases de pedagogía, lógica, geografía, física y cosmografía. En las postrimerías del año de 1883, separóse del citado establecimiento y a principios de 1884 se vino a esta capital donde se le confiaron las clases en varios centros de enseñanza, uno de ellos el que dirigía la señorita Dolores Nájera, centro que tuvo una época de fama y florecimiento.

 

En noviembre del mismo año lo contrató el gobierno de Honduras para que en compañía de los distinguidos profesores normalistas, don Carlos A. Velásquez, don Ángel Ignacio Jordán y don Rodrigo Castañeda, fundaran las escuelas superiores en varias cabeceras departamentales de aquella república; gobernada entonces por el general Luis Bográn. Desde 1885 permaneció en la cabecera de El Paraíso, hasta abril de 1889, dirigiendo la Escuela Superior de Guascorán.

 

En el Colegio de Yuscarán comenzaron sus estudios don Inocente Nolasco, don Silverio Laínez, don Jacinto Rivas, don Ricardo Pineda y otros jóvenes que después filguraron en la República de Honduras. El señor Chavarría conservaba con gratitud un diploma de honor que le dio la Municipalidad de Yuscarán, el 13 de noviembre de 1886, en el acto solemne de la distribución de recompensas a los alumnos del establecimiento. Al regresar a Guatemala el señor Chavarría recibió el nombramiento de inspector de escuelas nacionales de los departamentos de la Baja y la Alta Verapaz y al desempeñar este empleo con verdadera dedicación, fundó las academias de Salamá, del pueblo de Rabinal y de San Jacinto.

 

A fines de 1890 lo llamaron de la capital para encomendarle la dirección de la Escuela de Artes y Oficios de Varones y uno de sus principales trabajos consistió en formar un reglamento que tuvo la aprobación del Ministerio respectivo, el 7 de noviembre de 1891. En ese puesto, el señor Chavarría logró mantener el crédito del establecimiento, pagó varias deudas y dejó dinero en caja al nuevo director don Ángel María Bocanegra, el 21 de abril de 1892. El presidente general Reina Barrios, lo honró con el nombramiento de Jefe Político de Baja Verapaz, puesto que renunció en agosto del mismo año. Como no le admitieran la renuncia, hubo de continuar hasta el mes de octubre, del siguiente año, sustituyéndolo en dicho puesto el coronel don Pedro C. Pérez.

 

En los diez y ocho meses que estuvo al frente del mando político de la Baja Verapaz, no solo atendía los asuntos administrativos, sino que iniciaba los trabajos de introducción del agua de Cachil, a Salamá, obra de grande importancia que a los veinte años de haber sido comenzada, inauguró solemnemente, con aplauso general, el 1912, el coronel Antillón.

 

El señor Chavarría puso especial interés en la obra del hospital, casa de caridad que ya se hacía necesaria; hizo que continuaran los trabajos del camino con dirección a esta capital, abandonado desde el año de 1883.

 

El 25 de agosto de 1893, lo nombraron director del Instituto Nacional de Occidente, después de haber asistido a las primeras sesiones del Congreso Pedagógico en concepto de delegado del Gobierno. En el Instituto de Occidente permaneció hasta el mes de enero de 1895, y aunque le placían las buenas cualidades del citado establecimiento, tuvo que renunciar por motivos de familia. Muchísimo jóvenes que se distinguieron en aquel centro de enseñanza, la mayor parte de ellos figuran en el comercio, en las artes, en el magisterio y en la banca.

 

Electo diputado por Baja Verapaz, para el período de 1894 a 1895, lo reeligieron para el de 1896 y 1897. Luego dedicase a la vida privada en el pueblo de Purulhá –Baja Verapaz– donde salió electo alcalde primero municipal. En ese tiempo le encomendaron la dirección de la Escuela Central de Profesores, a cuyo centro de enseñanza y a su iniciativa, anexó el Gobierno el Instituto de Indígenas.

 

En ese establecimiento permaneció el señor Chavarría un año; fundó la revista mensual de pedagogía y agricultura “La Educación Popular”, estableció conferencias mensuales dadas por el personal docente, siendo notabilísimas las del ingeniero don Francisco Vela, sobre “Stenaritmia de Richard”; la del doctor don José María Peña, sobre “Método para enseñar Historia”, y la del licenciado don Silverio Laínez, sobre “Teneduría de Libros”, exponiendo un procedimiento gráfico poco conocido, para facilitar su aprendizaje.

 

Las señoritas Dolores Batres y Sarvelia Escobar hicieron sus exámenes y recibieron sus diplomas de maestras de instrucción primaria el 12 de junio de 1898. En ese acto solemne dio su conferencia el doctor Peña ante el magisterio de Guatemala y selectísimo auditorio.


A las pruebas escolares de fin de año asistieron para presenciarlas los señores don Emilio Gómez Flores, el ilustrado naturalista don Juan José Rodríguez Luna y el tenedor de libros don Manuel Aldana. El informe de dichos caballeros contiene elogios para el señor Chavarría, para su cuerpo de profesores a sus alumnos, principalmente para las de la sección normal y a los que tomaron parte en los ejercicios agrícolas que se presentaron en el campo de experimentación.

 

En marzo de 1899 separóse de la dirección de la escuela normal y en agosto del mismo año aceptó el puesto de director del “Liceo Guatemalteco”.

 

Motivos de salud hicieron que el maestro dejara la dirección de dicho colegio en febrero de 1902, haciéndose cargo del citado establecimiento el profesor José Torres Sierra y se trasladó a una finca situada en la jurisdicción de Morazán. Allá permaneció dedicado a los trabajos agrícolas hasta finales del año de 1905, en que atendiendo a la solicitud de sus antiguos discípulos y amigos, dirigióse a la Antigua Guatemala, en enero de 1906, con el propósito de fundar el Colegio Antigüeño, perteneciente a una sociedad de padres de familia.

 

Como director y profesor de ese importante centro de enseñanza el señor Chavarría permaneció seis años completos teniendo por colaboradores a los más notables maestros de la tierra de los volcanes.

 

El Colegio Antigueño alcanzó poco tiempo merecido crédito, concurriendo a él, niños de doce departamentos de la república. Al finalizar el año de 1911 separóse de la dirección del citado establecimiento, yéndose a cultivar un terreno situado a inmediaciones del río Michatoya, en Amatitlán. En esa cabecera departamental vivía tranquilo cuando fue llamado a desempeñar la dirección del Instituto Nacional Central de Varones, cargó que desempeñó durante algún tiempo. Luego se retiró a Palín, donde ha vivido, con su familia, dedicado a faenas agrícolas: allá la ha sorprendido la muerte, después de una vida intensa de trabajo a favor de la juventud de su patria. Perteneció a varias sociedades científicas tanto del país como extranjeras. Sus escritos sobre instrucción, publicados en importantes periódicos nacionales tienen novedad e interés; su estilo distínguese por su pulcritud y corrección. Cualidades en él fueron la honradez y la bondad para los que ha tenido un tempo en su alma pura y afectuosa.

 

Viejo Periodista consagra cariño recuerdo a su memoria.

 

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