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Barrio Querido
 
Villa Isabel

Por Un invitado, P. R. Ch.

 
Municipalidad de Guatemala

Ciudad de Guatemala, 8 de mayo de 2008/Al sudoeste de nuestra ciudad capitalina y a cinco minutos de aquí yendo por la línea férrea que conduce al Guarda Viejo, se encuentra el precioso chalet que últimamente construyeron los esposos Juanitos con el poético nombre de “Villa Isabel”. Es un lugar pintoresco que domina preciosos panoramas en las lejanías del horizonte, y que ofrece un clima confortable, embalsamado siempre por el puro aroma de los eucaliptos y por el agradable frescor de los cipreses, pinos y gran cantidad de otros árboles tropicales.

 

Esa encantadora villa fue bautizada por el Reverendo padre Riveiro, y con ese motivo hubo el 27 de junio de 1907 una fiesta que resultó espléndida como todas las que saben dar Juanito y Juanita. Y no podía esperarse otra cosa, si se considera el aprecio social que ellos se han captado con sus prendas personales, traducidas a diario en su amor entrañable a Guatemala, en su espíritu trabajador y en su carácter honrado, fino y caballeroso.

 

“Villa Isabel” está construida al estilo árabe, tiene su estación propia y la adornas preciosas cúpulas y altillos, descollando, como indicio de la nacionalidad de los propietarios, dos hermosos leones ibéricos pintados en el zócalo de la fachada exterior.

 

Fue aquella una fiesta que tuvo los tonos de la cultura y la cordialidad, realzados con la esplendidez de los esposos Juanitos por atender solícitamente a sus invitados. Estos encontraron allí los mejores manjares y los mejores vinos y licores. Se brindó por Guatemala, por España y por la familia de los invitantes.

 

Una orquesta escogida y una alegre marimba se turnaban sin cesar, y a sus acordes y compases se dieron al baile más de cincuenta parejas de damas y caballeros de gran distinción social. En el colmo del entusiasmo, y por insistente solicitud de la concurrencia, los populares Juanito y Juanita bailaron la afamada jota aragonesa, mereciendo una calurosa ovación por la gracia y habilidad con que la ejecutaron.

 

Municipalidad de Guatemala
Un hermoso chalet a la orilla de la vía ferrea.

La fiesta y la propiedad eran dignas de su objeto, pues los buenos y amorosos padres trataban nada menos que de hacer un presente en su cumpleaños a la hija modelo, a su adorada y agraciada Isabelita Martínez Ramis, cuyo fotograbado tenemos ahora el gusto de publicar, con las vistas y cuadros de los concurrentes que sacó el reputado artista don José García Sánchez.

 

En un parte lateral de la bonita villa se construyó una elegante y amplia enramada que ostentaba al frente, en grandes caracteres, esta leyenda: “Homenaje. Los empleados de la finca, a su joven patrona, la apreciable señorita Isabel Martínez Ramis”.

 

La Señorita Martínez con ser bonita, no puede llamarse sin hipérbole un tipo completo: es simpática, agraciada y, sobre todo, dama de altas y bellísimas virtudes. Su hermosura no se extingue por que más que en el rostro, la lleva en el alma; es flor que jamás se marchita y que siempre esparce perfumes; es claridad radiante que brilla a toda hora, aún cuando las nubes oscurecen el espacio. Es uno de esos seres que cultivan y reinan con sus gracias: constituyendo una constante promesa de felicidad, tan difícil de alcanzar en este mundo lleno de congojas e inquietudes; es un ser que, con sus especiales cualidades morales, sus delicados sentimientos y la ternura de sus afecciones, endulza la existencia de cuantos la rodean.

 

En el hogar es un modelo que ejerce fortificante ejemplo de imitación: es una hija afable y cariñosa que adora a sus excelentes padres; una hermana solícita y hacendosa que atiende y cuida con particular efecto a sus hermanitos, endulzando sus inocentes juegos infantiles con raudal inagotable de sus ternuras y con la alegría que siempre domina en su carácter placentero.

 

De encantos llena el hogar
Con su gracia y hermosura;
Sabe a sus padres amar
Con amor todo ternura,
Y hace la dicha aumentar
Que les brindó la ventura

 

En la esfera social, la Señorita Martínez aparece llena de encantos: sobresalen, ante todo, su modestia y humildad; es culta y amena en su trato; festiva e ingeniosa, y con ese donaire ingénito a la gracia española, atraen y cautivan a cuantos tienen la dicha de tratarla.

 

Es una fresca amapola
Brotada en jardín ameno:
En el salón reina sola
Cuando su espíritu, lleno
De dulce gracia española,
Desborda en raudal sereno.

 

En el comercio, la Señorita Martínez ofrece gallardas muestras de su inteligencia y cualidades.

 

Tiene apenas 17 años y parece que su tino y pericia fueran prematuras: ella por si sola trata y contrata, desplegando gran habilidad en sus gestiones; en todo revela profundo conocimiento de los asuntos y no omite en ellos ni el más pequeño detalle. Podría llamarse una experta y lista comerciante, como que la Señorita Martínez, con su talento y esfuerzos ha contribuido en mucho a la prosperidad de la “Gran Agencia Ganadera” que sus apreciables padres tiene establecida en Guatemala.

 

Al trabajo dedicada
Ella sabe trabajar,
Hacendosa y afanada;
¡Si la vierais trabajar!
¡Qué exquisita y delicada
Al tratar y contratar!

 

Tales son los perfiles morales sobresalientes de la simpática y digna Señorita Isabel Martínez Ramis, a quien tenemos el gusto de presentar hoy como un homenaje a sus merecimientos y como un voto de aplauso y estímulo a sus apreciables progenitores, los queridos y populares Juanito y Juanita.

 

Dichoso quien llegue a ser
Dueño de ese corazón.
¿Qué más puede apetecer
El que busca en su ilusión
Encontrar una mujer,
De virtud, gracia y salón.

 

Lecturas: 1972