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Fuentes, Monumentos y Calles
 
Resumen noticioso...
Diario de Centro América, 1943
 

Ciudad de Guatemala, noviembre de 2009/

Diario de Centro América, 13 de febrero de 1943. p. 11

 

Invitación para asistir a la inauguración del Monumento erigido por los Indígenas

 

Será a las 15 horas en la Séptima Avenida Sur prolongación como homenaje de admiración y simpatía al General Ubico.

 

Desde el día de ayer están circulando las invitaciones que literalmente dicen:

 

“Los infrascritos miembros del Comité pro-monumento, para erigir el que los indígenas de la República consagran para patentizar su agradecimiento por la emisión del Decreto Legislativo No. 1995, tienen el honor de invitar a Ud. a la inauguración del citado monumento que ser llevará a cabo el 14 del corriente a las 15 horas en la Séptima Avenida Sur, prolongación y boulevard “Justo Rufino Barrios”, como homenaje de reconocimiento y simpatía al señor General don Jorge Ubico, Presidente de la República, en el aniversario de su exaltación al Poder y su continuación en el próximo período constitucional.

 

Agradecidos por su atención somos de Ud. atentos servidores,

 

Julián Sutuj, Teléforo Camey C., Domingo Ávila M., José Gregorio Bajxac, Nicolás Velásquez, Coronado Chitay E., Pedro Ambrosio, Jerónimo Tun, Eulalio Sutuj, Andrés López G., Doroteo Álvarez, Domingo Calam B.

 

 

Diario de Centro América, 15 de febrero de 1943. p. 1.

 

Inauguración del monumento conmemorativo del Decreto Legislativo número 1995.

 

Significativas palabras pronunciadas por el señor Tomás González Xirún.

 

Conforme se había anunciado, el día de ayer, a las 15 horas, se llevó a cabo la inauguración del monumento indígena conmemorativo del Decreto Legislativo Número 1995, erigido en la 7ª Avenida Sur, prolongación.


Los actos dieron principio con la ejecución del Himno Nacional.


Seguidamente don Federico Martínez dio lectura al Decreto Legislativo Número 1995, y a la moción presentada por los indígenas de San Martín Jilotepeque a la Asamblea Indígena que el año próximo pasado se reuniera en esta capital.

 


El presidente de la Asamblea Indígena, señor Julián Sutuj, declaró solemnemente inaugurado el monumento.

 


A nombre de los indígenas de la república, llevó la palabra el señor Telésforo Camey Galán, de San Martín Jilotepeque.

 


El Profesor Tomás González Xirún, delegado por el departamento del Quiché, dijo un conceptuoso y elocuente discurso cuyo texto damos a conocer al final de esta nota.

 


Varios representantes de los indígenas de San Martín Jilotepeque, de Huehuetenango y de Tecpán hicieron uso de la palabra recordando entre ellos a Nicolás Velásquez Hernández y a Ignacio López Pérez.

 


Los micrófonos de la radiofusora “Morse” radiodifundieron estos actos a control remoto.

 

 

Dijo Tomás González Xirún:

 

Compañeros:
Es la primera vez que la familia indígena, unida en una sola voluntad, eleva su voz de manera libre y sincera para glorificar a un gobernante guatemalteco, pero no sería justo callar cuando todo el mundo sabe que los indígenas fuimos objeto de la más despiadada explotación; que las costumbres arcaicas amparaban esa práctica y justificaban el ultraje, en una prolongación absurda de sistemas medievales. Las “cuentas corrientes” eran como una cadena que sujetaba a los trabajadores rurales al yugo de obligaciones denigrantes. Las deudas por contratos de trabajo pesaban sobre nuestra casta como lápidas mortuorias, y el famoso “papel de cuentas” no era otra cosa que la carta de venta, por la cual pasábamos a ser propiedad de un amo distinto. En tal forma se nos arrebataba el derecho tan humano de elegir libremente la forma de ganarnos honestamente el sustento de nuestros hijos. El sudor de nuestra frente, servía más para enriquecer habilitadores y traficantes, que para llenar las necesidades de nuestra familia. En tal forma, el indio vivía en la ignorancia más completa, en la cual se nos mantenía deliberadamente. Los intereses creados fueron siempre más poderosos que todo sentimiento de justicia.

 


Y esa esclavitud a nadie sorprendía. La costumbre hacía insensibles a los hombres, con una sola excepción, que fue nuestra esperanza: el joven Coronel don Jorge Ubico, que siendo Jefe Político, en los albores de su vida administrativa, supo significarse como el mejor amigo del indio, al que amparaba y protegía en todo aquello que su autoridad y su recto juicio hacían posible. Pero su noble ejemplo no tuvo imitadores, para desgracia nuestra.

 


Pero llegó nuestra redención, cuando los destinos de nuestra querida patria quedaron en manos del señor General don Jorge Ubico para bien y prosperidad de Guatemala. El noble estadista no vaciló un momento en poner en obra sus generosos anhelos, y el Decreto Número 1995, que echó por tierra la vieja ley de trabajadores, llegó a la familia indígena como un rayo de luz en la desolada noche de nuestra vida.

 


El funesto librito del colono se convirtió en la cédula de vecindad que nos identifica como ciudadanos guatemaltecos; el denigrante papel de cuentas le cedió su lugar a la honrosa inscripción militar, que nos hace soldados y nos permite el orgullo de llamarnos defensores de nuestra patria y con las escuelas creadas por él con maestros de nuestra raza, recibimos los conocimientos que son base fundamental para nuestro futuro desarrollo.

 


Sabiendo esto, a nadie sorprenderá que los indios de Guatemala hayan querido simbolizar su gratitud eterna al digno Mandatario del que tanto bien hemos recibido, en este sencillo monumento, que le hablará a la posteridad de los actos de humanitaria justicia que más honran y mejor distinguen la sabia administración del señor Presidente Ubico.

 


Mis palabras explican el por qué de esta sencilla ceremonia, cuya iniciación honra a los indígenas de San Martín Jilotepeque, así como a nuestros compañeros de todos los pueblos de la República, donde se elevan plegarias todos los días al Dios omnipotente, para que bendiga y proteja a nuestro querido gobernante.

 


He dicho.

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