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Fuentes, calles y monumentos
 
 

El discurso de Arenales Catalán
en el homenaje a Irisarri

Diario de Centro América, 12 de junio de 1968.

 
Municipalidad de Guatemala
Ceremonia especial que se llevó a cabo el en la Avenida de La Reforma, en donde fue descubierto el busto de don Antonio José de Irisarri, esculpido por el escultor Rodolfo Galeotti Torres. (Foto de Hermelindo Rivera)

Ciudad de Guatemala, mayo de 2010/Guatemala ha rendido merecidísimo homenaje a uno de sus hijos más ilustres, a Antonio José de Irisarri, muerto hace 100 años en Nueva York.


La república de Chile ha estado íntimamente unida a nuestro país en el homenaje a Irisarri. Por la independencia de Chile Irisarri empeñó su patrimonio y dedicó la mayor parte del activo batallar por la libertad que fue su vida.

 

Irisarri dio nombradía a Guatemala y si vida constituyó otra activa colaboración de esta país centroamericano a la causa de la libertad.

 

Antonio José de Irisarri era hijo de un hombre acaudalado. Su abuelo y su padre habían creado una flota mercante americana y operaban su propia gran compañía de exportación e importación. Cuando Antonio José heredó el capital de sus mayores se considera que recibió una empresa valuada en 14 millones de pesos españoles, los cuales equivalían a 6 peniques de oro de la época, cuyo poder adquisitivo se estima que era de un poco más de dos dólares de la actualidad. Es decir que Antonio José aun muy joven, se encontró en posesión de algo así como 25 millones de dólares, moneda actual.

 

Tratando de cobrar algunas deudas que le tenían en México, partió para el vecino país, y cuando traía el dinero, su barco se vio asaltado por piratas, lo que le ocasionó una considerable pérdida.

 

Viajó a Chile, siempre por razón de negocios. Allá contrajo matrimonio con Mercedes Turcios Larraín, perteneciente a una rica familia. Fue entonces cuando Irisarri intimó con los patriotas que organizaban la lucha por la independencia de Chile. Precisamente la familia de su esposa formaba parte de ellos. Irisarril luchó a la par de los chilenos, dejó su capital invertido en las fatigas de la revolución. Irisarri fue amigo personal del libertador O´Higgins, llegó incluso a presidir los destinos de Chile desde el cargo de Director Supremo, título que en ese entonces se le daba al Jefe de Estado. También fue Irisarri Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, y aquel país le encomendó la misión de buscar el reconocimiento de Inglaterra, después de su recién realizada independencia.

 

Célebre es la amistad que guardaron Irisarri y Andrés Bello. Del primero es la introducción al libro sobre derecho internacional que publicó el gramático venezolano. En los Estados Unidos, Irisarri fue durante trece años Embajador de Guatemala, y durante algunos de ellos, de otros países centroamericanos. Durante los últimos tres años de su estancia en Washington tuvo el honroso rango de decano del cuerpo diplomático.

 

Municipalidad de Guatemala
Develación del Busto.

En Centro América fue Comandante General de las tropas de Guatemlaa y Segundo Jefe del Ejército Federal. En Chile había ya ganado su grado de coronel. Irisarri era de los intelectuales que viajaban con su imprenta, y que, casi ellos mismos, con sus propias manos, editaban sus libros. Como autor, es conocida su obra autobiográfica “El Cristiano Errante”. Objeto de elogio especial ha sido, asimismo, su libro “Examen crítico del asesinato del Mariscal de Ayacucho”. También obtuvo abundante circulación y fue muy comentada su obra “El perínclito polemista Epaminondas del Cauca”.

 

Irisarri es reconocido también como filólogo, fabulista y poeta. En realidad era un hombre múltiple, que así como tocaba la lira sabía compaginar el canto con el comandar de ejércitos, y era avezado en la lucha blandiendo ideas por medio de los libros y en el campo de batalla guerreando con la espada y la pólvora.

 

Antonio José de Irisarri es de esos hombres a los que se puede calificar de forjadores de nacionalidades, era un patricio americano, y como tal el pueblo de Guatemala le ha reconocido espontáneamente calidad de prócer.

 

La nobleza de su lucha está ratificada por uno de esos hechos ejemplares, que mucha gente cree que sólo ocurrían a los idealistas del pasado. Nacido en cuna de millones, bajó el féretro teniendo únicamente 400 dólares, que no le alcanzaban para pagar las cuentas del médico y otros gastos menores. Su anciana viuda tuvo que pedir ayuda al gobierno de Guatemala, a pesar de haber sido ella también parte de una rica familia Larraín, de Chile. Irisarri era de los hombres que tenían fe en la libertad del hombre y que no dudaba en volcar su capital económico para librar la batalla de las letras y las armas.

 

América tiene en Irisarri a un verdadero paradigma y como tal Guatemala ha recibido, emocionada y reconocida, los restos de este patricio de la libertad, que descansarán en la tierra que fervorosa le envuelve amorosamente.

 
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