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Fuentes, calles y monumentos
 
 

Plaza de Italia y monumento de La Loba,
Palacio Municipal de la Ciudad de Guatemala,
Centro Cívico, zona 1

 
 

Escultura de la Loba Romana en el Museo Capitolino.

 

Ciudad de Guatemala, octubre 2010/El monumento de La Loba Capitolina fue colocado en el lugar designado por el gobierno central al lado norte del antiguamente llamado “Callejón del Castillo” y crucero que forma la 6ª avenida “A” de la zona 1, para erigir allí la “Plaza de Italia”, frente al recién inaugurado edificio del Palacio Municipal, el 18 de junio de 196. Esto, en el marco de los festejos de la Semana Italiana, del 2,714 aniversario de la fundación de la ciudad de Roma y del vigésimo quinto aniversario de la proclamación de la República de Italia acaecido en las elecciones del 2 de junio de 1946.

 

El monumento en cuestión, además, está compuesto por una Columna de viejos mármoles traída del Foro Romano que representa la amistad entre Italia y Guatemala y la estatua de la Loba Romana amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad de Roma.

 

La Loba es una réplica en bronce de la Loba Romana, monumento del Museo Capitolina perteneciente al arte etrusco, estuvo  escondida en las tinieblas del Templo de Júpiter y se cree que ya existía en el año 65 a.C. y suele atribuirse al escultor del Apolo de Veyes, Vulca. Salió a luz de entre escombros en el oscuro Medioevo durante el periodo que corre del siglo VIII al X. Es una estatua de arte etrusco, rígida pero expresiva, de estilo convencional pero llena de verismo: es una loba amenazada y amenazante a un mismo tiempo, que ruge siniestramente con las orejas tensas, con una llama en la mirada y fauces semiabiertas. Sólo la cabeza levemente doblada y las costillas resaltantes pueden indicar su origen etrusco…” “…la cerviz y cuello recubiertos de espeso pelamen en forma de pequeños rulos, la trompa alerta y los arcos supraciliares rigurosamente marcados…”. Por otro lado, hay que señalar que los gemelos sentados en acto de succionar su leche son obra posterior, del siglo XV, ejecutados, se cree, por el artista italiano Antonio Del Pollaiuolo.

 

Retratato del embajador Conde Folco Aloisi de Larderel.


El conjunto escultórico fue traído como un obsequio del gobierno municipal de la Ciudad Eterna y del Centro de Acción Latina al pueblo de Guatemala.

 

Los actos de inauguración incluyeron un desfile que partió del Palacio Nacional hacia el Centro Cívico con la participación de escuelas, institutos y colegios de la ciudad capital, asimismo, con un discurso presidencial a través del cual se agradecieron los obsequios y la reciprocidad afectuosa entre ambos países. A continuación, el presidente otorgó la Orden del Quetzal al embajador Conde Folco Aloisi de Larderel.

 

Seguidamente tuvieron lugar los otros puntos de la agenda como los discursos del señor embajador, del alcalde capitalino, del rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, entre otros. De igual manera, se realizó un acto de bendición que estuvo a cargo del reverendo padre Manuel Sicker, párroco de la iglesia del Guarda Viejo y exrrector del Colegio de Infantes. El padre Sicker, quien dijo que no había llegado para hablar, pronunció un discurso en el que dijo que debíamos de agradecer esta hermosa plaza, primeramente a Dios que nos la dio y cerrando los ojos, dijo que tenía una visión de lo que con el tiempo será la plaza de Italia, cuando grandes y bellos edificios sustituyan a las viejas casonas y el teatro nacional se levante en la colina de San José, en vez de los murallones del castillo del mismo nombre.


Para finalizar el acto, el señor Jorga A. Ibarra, presidente de la Asociación de Historia Natural de Guatemala pronunció un discurso por cual anunció, también, el vuelo de 200 palomas mensajeras guatemaltecas propiedad de los señores Gregorio Padilla, Cayetano Valladares y Alfonso Arévalo Andrade y procedente de las fincas “San Gayetano” y “El Progreso”, así como doce que  procedían  especialmente de la plaza de San Marcos, Venecia, y que fueron donadas por el alcalde de aquella ciudad, ingeniero G. Favaretto Fisca. Luego, se dio lectura a una carta del alcalde veneciano dirigida al doctor Galich. Terminada la ceremonia, de la jaula transportada por un camión, fueron soltadas las palomas, que al recobrar la libertad, batieron sus alas sobre la Plaza de Italia. Con este acto simbólico se fortalecieron los lazos de amistad, cordialidad, buen entendimiento, armonía y cooperación entre Guatemala e Italia.

 

El alcalde de aquella época, el doctor Luis Fernando Galich describió de la siguiente manera el conjunto monumental inaugurado:

 






 

Por otro lado, se resalta que este acto de inauguración fue el que dio inicio a una serie de festejos durante la denominada “Semana Italiana”.

 

Presidieron este acto solemne: el excelentísimo embajador de Italia en Guatemala, conde Folco Aloisi de Larderel, la condesa Aloise de Larderel, el honorable alcalde de Roma, doctor Urbano Ciocetti, presidente del Consejo de Ministros Italianos, doctor Antonio Segni, el alcalde de la ciudad de Guatemala, licenciado Luis Fernando Galich, el presidente de la República, General Miguel Ydigoras Fuentes, Primera Dama de la Nación señora María Teresa Laparra de Ydigoras, el presidente del poder Judicial, licenciado Hernán Morales Dardón, ministro de Relaciones Exteriores, licenciado Jesús Unda Murillo, Nuncio Apostólico Ambrosio Marchioni, el historiador Jorge A. Ibarra, el historiador Pérez Valenzuela, doctor Carlos Martínez Duran, rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, cuerpo diplomático, miembros de la Corporación Municipal, del Congreso Nacional e invitados generales.

 

Acompañaron, también, estos actos las Marjoretes del Colegio Guatemala Institute, la Sección “B” de la Banda Marcial, bajo la dirección del teniente coronel Rafael García Reynolds, el Coro Municipal, Instituto Normal de Señoritas Belén, Escuela República de Italia, Instituto Indígena de Santiago, Instituo Belga Guatemalteco, Colegio San Sebastián, Colegio Monte María, Colegio Salesiano Don Bosco, Instituto Adolfo V. Hall Central y un pelotón de Caballería de la Escuela Militar de Equitación.

 

Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco
 
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