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Fuentes, calles y monumentos
 

Calle Real de la Sexta Avenida, zona 1

Su trazo
 
 

Ciudad de Guatemala, diciembre 2010/La Ciudad de Guatemala, es una urbe localizada en el Valle de la Ermita o de Las Vacas, rodeada de montañas y volcanes, los cuales se han convertido en silenciosos y pacientes testigos de los procesos de su transformación desde su traslación hacia este valle en 1773 hasta los días de hoy.

 

La cuarta traslación de la ciudad comienza a planearse después de los terremotos de Santa Marta que destruyeron parcialmente la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala acaecidos el 29 de julio de 1773. A partir de esta fecha, hubo un sin fin de cruce de documentos entre las autoridades locales y la corona en ultramar, para, finalmente, asegurar un nuevo asentamiento para la ciudad de Guatemala, el cual se hizo efectivo el 2 de enero de 1776, cuando se realizó la primera junta de gobierno en la Ermita del Carmen, que por Real Cédula librada en San Ildelfonso el 21 de julio de 1775, ordenaba la traslación y fundación formal de la urbe al Llano de la Virgen. Para dar cumplimiento a tal disposición, se efectuó el Cabildo por medio del cual se dispuso crear una Junta Superior.

 

Por Real Cédula dada en Aranjuéz el 23 de mayo de 1776 y promulgada aquí el 22 de octubre de ese mismo año, la ciudad que se fundó recibió a partir de entonces el título de Nueva Guatemala de la Asunción, mandándose a la vez que quedasen abolidos todos los nombres y títulos que hasta entonces se habían usado. Y a partir de 1749 se instituyó la alcaldía ordinaria en la Ermita.

 

Para darle forma final a la ciudad que hoy día habitamos, a partir de esa fecha se comenzaron a dictar las disposiciones correspondientes a la edificación de su iglesia, cementerio, casas consistoriales y cárcel. Asimismo, se encomendó al arquitecto Luis Diez de Navarro que se encargara de elaborar el primer plano de la futura ciudad. Ésta hace cuatro diseños que envía a España para que el Rey Carlos III eligiera uno. Al rey no le gustan y por eso nombra al arquitecto real Francisco de Sabatini, quien a su vez designa a Marcos Ibáñez para que elabore el diseño de la futura ciudad y viaje a Guatemala a supervisar la obra.

 

En 1778, el Rey de España aprueba el diseño de Ibáñez, el que se caracteriza por sus calles y avenidas trazadas en línea recta de norte a sur y de oriente a poniente, formando un cuadrado perfecto que tendría la Plaza Central y cuatro plazas adicionales, para que también funcionaran como entradas a la ciudad. Estas a saber son: lado norte: Plaza San Sebastián; oriente, Plaza Vieja o Parque Colón; Sur, Plaza San Francisco; y, occidente, Plaza Nuestra Señora de Guadalupe.

 

Este diseño de ciudad tiene que ver con la configuración urbanística de aquella época, donde se consideraban cuatro tipos de planos: plano equirrectangular, en cuadrícula, ortogonal o en damero; plano lineal; plano radiocéntrico y plano irregular. Las ciudades coloniales, como las de Guatemala y otros dominios de la corona española en América, fueron erigidas usando un plano en damero, o sea una forma cuadrada, ajedrezada, cuyo modelo obedecía a los de las urbes romanas construidas con base en la forma de cardo y decumanus: dos calles principales –el cardo (de norte a sur) y el decumanus (de este a oeste)– una cuadrícula de pequeñas calles que dividen la ciudad en manzanas y un perímetro amurallado con puertas de acceso.

 

El punto focal era el foro, por lo general situado en el centro de la ciudad, en la intersección del cardo y el decumanus. Este espacio abierto rodeado de tiendas, funcionó como el lugar de reunión de los ciudadanos romanos. Fue además, el emplazamiento de los principales edificios religiosos y cívicos, entre ellos, el Senado, la oficina de registro y la basílica. Este tipo de planificación tiene la ventaja de que su parcelamiento es más fácil por la regularidad de las formas de las manzanas.

 

Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco
 
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