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Fuentes, calles y monumentos

Discurso de la develación del busto de Francisco Morazán

Diario El Gráfico, 6 de octubre de 1983, p. 29.

Segunda Parte

La Lic. Magda Argentina Erazo Galo, presidenta de la asociación de prensa hondureña y José Massís, gobernador departamental.

Ciudad de Guatemala, mayo 2011/Morazán, jefe de Estado de Honduras, de 1827 a 1830, presidente por elección de la República Federal de Centroamérica, de 1830 a 1839, por haber sido electo para un nuevo período; jefe de Estado de El Salvador de 1839 a 1840; jefe de Estado de Costa Rica, del 13 de abril al 15 de septiembre de 1842; … el rechazo a la dictadura, el respecto a todas las libertades públicas, su fe en el sufragio popular, la educación y el mejoramiento del pueblo, la libertad de cátedra, la separación de la iglesia y el Estado, la libertad de conciencia, el desarrollo industrial y económico, la honestidad y probidad en el manejo de la cosa pública, el respeto a todas las instituciones, a los cuerpos colegiados, a la libertad de prensa, fueron su empeño, en su visión  de una Centro América fuerte, poderosa, culta, en aras de la paz, de la fraternidad.

 

Lucha… sueño… pasión… del Gran Paladín Unionista… cuyos sublimes ideales se imponen cada día en la conciencia de nuestros pueblos… cuyo anhelo de una Centroamérica poderosa urge a cada instante, cuando nos vemos amenazados ideológica, política o económicamente por potencias foráneas a nuestro istmo.

 

En el primer centenario de su nacimiento, las más brillantes plumas de la Patria Grande esplendieron en estudios sobre “El soldado de la Unión Centroamericana” como lo llamara el doctor Lorenzo Montúfar Navas.

 

Se acerca ya el bicentenario de su nacimiento y sobre el Paladín del Centroamericanismo pende aún la daga de la pasión. Recordemos entonces al escritor e historiador don Ramón A. Salazar, cuando en 1892, en su obra “Morazán y los localistas guatemaltecos” dice:


“Para juzgar a ciertos hombres, como a ciertos monumentos, hay que colocarse en un punto de mira determinado… Y lo que pasa en los monumentos, estéticamente considerados, pasa también con los hombres…

 

Allí tenéis a Morazán calificado como enemigo de Guatemala por algunos políticos miopes que no conocen al grande hombre, sino por las consejas que sus abuelas les contaron en la infancia, describiéndoles a su manera la invasión del año de 1829; y elevado a la categoría de héroe y de mártir, por los que creemos que no se debe juzgar a nuestros hombres públicos con el criterio estrecho con que acostumbra hacerlo el Partido Conservador de Guatemala… Para nosotros el hombre de Gualcho es antes que todo y sobre todo una figura centroamericana.

 

Mara Erazo Mazariegos, presidenta de la Asociación de Damas hondureñas


Nació en una época prolífica a grandes hombres en el mundo y se alimentó en los pechos de la hermosa patria robusta, que nosotros no conocimos, pero por la cual suspiramos… Se fueron los frailes, se fue el arzobispado, se fueron los nobles, y se quedó el pueblo que había hecho la independencia, que lo había impuesto a fuerza de sus clamores, que sostuvo después a Morazán, a Barrundia y a Gálvez para llevar a cabo sus leyes de reforma, ya que engendró la generación liberal que cincuenta años más tarde haría la revolución de 1871, hija de aquella y heredera por tanto de sus doctrinas. Ese es el gran pecado de Morazán.

 


Los que le atacan, no atreviéndose a descubrirse contra las ideas liberales, quieren colgarle sus antipatías, el “San Benito” de no haber nacido en Guatemala, para hacerlo odioso a ese pueblo”.

 

Es esperanzador así, a nueve años del bicentenario de su glorioso nacimiento, que jóvenes historiadores guatemaltecos centroamericanos, como la catedrática universitaria licenciada Siang Aguado de Seidner señale que es tiempo ya que la historia le haga justicia, que el general Francisco Morazán sea situado en su real y verdadero alto sitial.

 

¡Gloria al ideal centroamericano!... ¡Loor a su gran Paladín!

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