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Fuentes, calles y monumentos

Eduardo de León y Miguel Ángel Asturias

La Hora Dominical, 17 de noviembre de 1974. p. 7.

Eduardo de León y Miguel Ángel Asturias, 1973.

Ciudad de Guatemala, julio 2011/No era posible que el escultor guatemalteco Eduardo de León –de la Generación 40 y quien desde hace muchos años reside en París– hubiera olvidado a Miguel Ángel Asturias en la misma forma que a ambos los olvidó pronto el pueblo de Guatemala.

 

Pero hemos recibido las fotografías de un retrato que el escultor Eduardo de León hiciera del Lenin de la Paz y Nobel de la Literatura en granito sueco (negro), y que fue exhibido en la Exposición “Formas Humanas” que se efectuó en el Museo Rodin de París el año pasado, donde mereció los más cálidos elogios para desvanecer nuestras dudas.

 

Fue necesario, de todas necesidad, que Eduardo de León emigrara a Francia después de haber sido un excelente alumno de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, para que se le comprendiera en todo su valer dentro de las artes internacionales contemporáneas, porque en Guatemala Eduardo, el escultor, aún es un perfecto desconocido a pesar de haber estado recientemente en esta capital durante un viaje de reencuentro con su Patria. En esa ocasión, apenas fueron algunos compañeros de su generación y la Alianza Francesa de Guatemala quienes se encargaron de atenderlo y promocionarlo y darlo a conocer entre los jóvenes que ignoraban su capacidad y profunda calidad humana; y entre los viejos, para que lo recordaran porque ya lo habían olvidado.

 

Escultura de Eduardo de León, realizada en 1967,

Cosas que ya no extrañan en nuestro medio, pues, si al principio de esta nota decimos que también Miguel Ángel Asturias fue olvidado, ninguno podrá desmentirnos. Fue necesario que ocurriera la muerte del poeta, para que todos los sectores se volcaran en elogios para quien tan alto puso el nombre de su Patria. Sin embargo, es lamentablemente doloroso, es penoso que hay sido México quine costeara aún los gastos del traslado del cadáver de Miguel Ángel, de Madrid a París para enterrarlo, y se preocupara aún de sus últimos días, pues los guatemaltecos con su indiferencia, lamentaron su agonía pero sin acudir a lo perentorio, a las necesidades, a la demostración última de gratitud de sus paisanos pro la obra del poeta.

 

Así que ahora, La Hora Dominical, siempre atenta a los valores del espíritu, se apresta a dar a conocer a los lectores el retrato de granito sueco que salió de las manos del escultor Eduardo de León con la imagen de Miguel Ángel Asturias y que fue exhibida en el Museo Rodin, de París, donde Eduardo abre los brazos y corazón a sus paisanos que lo han olvidado imperdonablemente.

 

Junto con el retrato (con Eduardo de León lo llama), aparecen dos valores en una cordial conversación, el día que Miguel Ángel conoció la obra.

 

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