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Fuentes, calles y monumentos

Julio Rossignon, diseñador del parque “La Concordia”

Diario de Centro América, agosto de 1928

Parque de "La Concordia", 1918.

Ciudad de Guatemala, septiembre de 2011/Se le recuerda con cariño; vino al país del exterior con los individuos de la colonia de Santo Tomás. Su trabajo se manifestó incesante, agregando en determinados ramos del saber, a la teoría la práctica; distinguiéndose como uno de los primeros ensayadores de cultivos en la rica zona de la Verapaz. El dio a conocer en Guatemala los árboles de eucaliptus y araucaria.

 

Representó a Guatemala en la gran Exposición de París en 1879, trabajando allí con empeño por dar a conocer a nuestra patria en el exterior. Tuvo la feliz idea, muy aplaudida por cierto, en aquella ocasión, y de acuerdo con el gobierno, de ofrecer en el Pabellón de Guatemala, al público, tazas de riquísimo café, que muchísimas personas distinguidas saborearon con deleite. Fue esa una novedad que a ninguna otra representación se le ocurriera. De allí, precisamente, viene la fama de nuestro café en el exterior..

 

Mucho escribió Rossignon en libros, folletos y en el “Diario”. Entre sus obras principales sobresalen las que se refieren al cultivo de la caña de azúcar y fabricación de aguardientes y las que siguen:

 

Manual del cultivo y elaboración del añil.

Manual del cultivo y beneficio del café.

Manual del jardinero.

Manual del sastre.

Manual del cohetero y polvorista.

Manual del tintorero.

Manual de jabonería y perfumería

Manual de la fabricación de licores.

Manual del cultivo del trigo en la meseta de Guatemala

Tratado de química inorgánica o mineral.

Tratado de manipulación química

Manual de química agrícola

Manual de química orgánica y animal.

 

Llevó a cabo, Rossignon, la reforma del jardín “La Concordia”, durante la administración del general Justo Rufino Barrios. El año de 1773 al ser fundada la Nueva Guatemala en este valle, y en el terreno que hoy ocupa dicho parque alzábase una pequeña colina.

 

A don Matías de Gálvez, gobernante del reino le tocó iniciar los trabajos de importancia en la naciente ciudad, entre ellos la demolición de la colina, nivelando el piso hasta la séptima avenida sur. Se prohibió vender allí solares y la edificación de casas. Transcurrieron los años y el terreno en el que habían crecido algunos árboles de ciprés presentaba aspecto triste y sombrío. Entonces se pensó en la fundación del Cementerio de la Tercera Orden. Pocos enterramientos se hicieron en dicho cementerio, hasta que una disposición los prohibió en absoluto. Algunos restos exhumados los llevaron a las bóvedas subterráneas de la capilla de la Tercera Orden, donde reposaron las cenizas de varios miembros de la familia Peinado, furibunda enemiga de los criollos.

 

Transcurrieron los años y lo que antes era sitio sombrío, solitario y triste lo convirtieron en jardín con el nombre de “Las Victorias”, en recuerdo del triunfo del 19 de marzo de 1840. Los concejales del Ayuntamiento, Neri Valdés y Juan Castillo de la Riva, procedieron a mandar construir el barandal de calicanto de los lados laterales del jardín.

 

Rossignon transformó el parque y de acuerdo con las autoridades cambió el nombre de “Las Victorias” por “La Concordia”, puesto sobre planchas de mármol.

 

Julio Rossignon, inmigrante fránce, que vino a Guatemala en 1843.
(Fotografía extaída del libro de Regina Wagner. "Historia del café en Guatemala")

En el centro del parque estaba una hermosísima fuente baja, redonda, en la que a veces nadaban hermosos cisnes y gansos; y en otros lugares un kiosco para venta de dulces y refrescos y un carrusel.

 

Allí dio conciertos con la Banda Marcial el inolvidable maestro Emilio Dressner. Era en 1878, el jardín “La Concordia”, el paso obligado de la sociedad.

 

Rossignon logró aclimatar en ese paseo el Jazmín del Cabo, y lo que es más, el árbol de la camelia blanca.

 

Fue cultivada también la naranja mandarina, fruta desconocida hasta entonces en el país.

 

Uno de los kioskos que sirvieron en la Exposición Centro Americana en el año de 1897, en la administración del general José María Reyna Barrios, lo trasladaron al jardín “La Concordia”, armándolo precisamente en el centro.

 

Se ha dicho por algunas personas que en el año de 1895 el general José María Reyna Barrios tuvo la idea de hacer construir en el jardín “La Concordia” un teatro de primer orden.

 

Es ese paseo el más antiguo que la capital tiene. La importante mejora que se le hizo hace pocos años, lo hacen muy frecuentado. Allí se destacan los bustos de Pepe Batres y de “Salomé Gil”.

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