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Fuentes, calles y monumentos

Panadería “Las Victorias”

El Liberal Progresista,

Juan Hernández y su hijo Martio Antonio Hernández.

Ciudad de Guatemala, septiembre de 2011/Abriendo otra gran mampara, nos encontramos en un espacioso salón con pisos de cemento, perfectamente limpios y a mano izquierda nos muestra la primera máquina, que sirve para cernir harina, la cual es elevada a la máquina de mezcladora en donde previamente quedan las motas y pequeñas impurezas que contienen los sacos; la harina, absolutamente limpia, cae en gran tolva de mezclar en donde unos brazos batidores de  acero la remueven en todos sentidos, con la cantidad de agua dosificada de absoluta pureza. En esta máquina se agregan los diferentes ingredientes tales como huevos, leche, azúcar, manteca, sal y la levadura necesaria para segur la fuerza de la masa.

 

De esta máquina pasa a otra, que se llama la redondeadora, donde se le da forma a la masa y donde los panes, ya redondos, son recibidos en bandejas ad-hoc, que pasan a unas largas mesas centrales en donde reposan para leudar, el tiempo necesario, antes de entrar en los hornos, que son seis.

 

Estos son enormes y de bóveda baja, alumbrados por troneras especiales, con luz incandescente, para vigilar el proceso de cocimiento. Las puertas son autómaticas y a un lado están los pirómetros, que marcan la temperatura de cocimiento. Las altas y bien proporcionadas chimeneas sacan al exterior los gases de la combustión de leña y en el salón no se nota ni la más leve huella de humo.

Hornos de la panadería "Las Victorias" en la actualidad.

El local está todo pintado de blanco al aceite y no hay una sola mancha. Cocido el pan es llevado en sus bandejas a los depósitos de expendio, en la gran tienda de la 5ª avenida sur, en donde nueve expendedoras con limpísimas gabachas y gorritos blancos y coquetones, verifican la venta casi sin tocar el artículo. Todas las operaciones precedentes se han hecho en la misma forma. El trabajo es, pues, absolutamente automático y perfectamente aséptico y los obreros están rigurosamente vestidos de blanco impecable.

 

Los obreros son en número de veinticinco, con sus respectivos jefes; hacen dos turnos: uno durante el día y el otro por la noche. En el mismo salón hay otras dos máquinas para fabricar galletas y cakes, una que elabora la pasta y otra que la corta y da forma. En diversos estantes están colocados, ordenadamente y demostrando una limpieza escrupulosa, todas las bandejas, cazuelas, moldes, palas, etcétera, y el orden y disciplina, en el trabajo, son admirables porque don Juan y sus hijos, al par que son severos y estrictos, son bondadosos y han rodeado a sus empleados de todas las comodidades y los tratan con cariño y atención.

 

Las dependencias sanitarias son la última palabra en su género y de acuerdo con las exigencias de la higiene. El agua que se usa procede de un hermoso tanque de concreto, situado en la terraza y toda la que se utiliza en las elaboraciones es filtrada por poderosos filtros de presión. Hay también una máquina sacudidora de sacos que deja a éstos perfectamente limpios y permite utilizar hasta la última partícula de harina, lo que representa una gran economía si se toma en cuenta la enorme cantidad de sacos que diariamente se utilizan en todas las confecciones.

 

En cuanto a los materiales usados, son de la mejor calidad y como don Juan es importador directo, trae las mejores harinas, la mejor manteca, la mejor leche en polvo y en una palabra, lo mejor de lo mejor; pero naturalmente, de preferencia consume buenos artículos nacionales de primera calidad.

 

En apartamento anexo nos muestra los grandes almacenes de harina, la que además de importar para su uso, distribuye a las demás panaderías y tiendas de la plaza; aparte están los depósitos de azúcar, sal, leche en polvo, manteca etcétera. Importa, asimismo, grandes cantidades de papel corriente y parafinado, bolsas de papel de todos los tamaños y cajas de cartón diferentes. Consume gran cantidad de mantequilla, huevos y otros condimentos. El francés, que es de lo mejor que se fabrica en el país, es de un gusto exquisito y a medida que se enfría gana en calidad. En la sala de expendio el movimiento es incesante, a tal extremo que hay que esperar, para ser atendido. En una dependencia hay una máquina para rebanar el francés, para sándwich, y éstos son envueltos en nítidos papeles.

 

Los almacenes de leña están siempre abastecidos y con ello nuestros terratenientes tienen una buena ganancia.

 

"Las Victorias" 121 años de producir pan para las familias guatemaltecas.

El edificio es hermoso; todo de concreto y lo han ensanchado a medida que las necesidades se lo han ido exigiendo. La oficina es sobria y elegante y está atendida por un competente tenedor de libros y su ayudante y por el propio don Andrés, que no descansa sino el tiempo necesario para  atender a sus necesidades personales. La sucursal de la 9ª avenida, está más o menos en las mismas condiciones de la central, solamente que en menor escala.

 

Es atendida, como ya dijimos, por el joven Felipe, titulado en Chicago. Trabajan ocho panaderos y tres vendedoras. En cuando a la panadería de San Salvador, atendida por don Faustino y mister Soyer, es casi lo mismo que la de aquí.

 

Han obtenido primeros premios en todas las exposiciones de aquí y de El Salvador.
Hecha nuestra visita, nos despedimos de don Juan y de su apreciable hijo y vamos haciendo el siguiente comentario:

 

He aquí un espécimen de chapín que honra a su patria de manera digna y que burla el prejuicio de los escépticos chapines que creen que solamente los extranjeros son capaces de hacer lo que el ha hecho durante un lapso de cuarenta años de trabajo honrado, laborioso y progresista. En cuanto a su persona, decimos que es un hombre entero en toda la extensión de la palabra. Es caritativo, ilustrado y muy afable en su trato.

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