Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail


Fuentes, calles y monumentos


Día de Todos los Santos



El 1 de noviembre miles de guatemaltecos acuden a los cementarios para adornar el espacio donde descansan sus difuntos.

Ciudad de Guatemala, octubre 2011/De acuerdo con el calendario católico, el mes de noviembre es el mes de “ánimas”, donde el día primero está dedicado a Todos los santos y el día dos, a los Fieles difuntos. Son dos festividades tradicionales que, dentro de las costumbres religiosas, obligan a misa para el alivio y descanso de las benditas ánimas del purgatorio y asueto laboral. Asimismo, son prácticas populares que mezclan ancestrales ritos paganos con tradiciones católicas traídas por los españoles, durante la época colonial, allá por los siglos XVI y XVII.

 

A pesar de que el hábito de orar por los difuntos y celebrar misa en su nombre es tan antigua como la Iglesia, esta fiesta se remonta al año 998 cuando fue instituida por San Odilón, monje benedictino y quinto abad de Cluny, en el sur de Francia, cuya abadía, en aquella época, era el mayor templo del mundo hasta la construcción de la Basílica de San Pedro, en Roma, en el siglo XVI. Este santo exhortó a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos.

 

La acción de interceder por ellos se propagó rápidamente por todos los monasterios sometidos a la obediencia de Cluny o en relación con éstos, y de aquí a las iglesias seculares, convirtiéndose así en lo que San Odilón llamó Fiesta de los Muertos. Según el historiador Celso Lara:

 

 

En Guatemala, estos días se conmemoran haciendo visitas a los cementerios, a donde tradicionalmente se acude en familia, para estar un rato en el lugar donde reposan sus seres queridos y traerlos nuevamente a la memoria. Entre todos decoran sus tumbas, mausoleos y panteones con flores, coronas y adornos confeccionados con papel de china u otros materiales, además, depositan sobre su tumba las comidas y bebidas que le gustaban en vida al difunto acompañados de candelas o veladoras y un vaso de agua.

 

Imágen de las famosas Carreras de Cintas.

Después de cumplido este ritual, velan durante toda la noche, como en el día del velorio, en medio de música de marimbas y mucho licor. De cierta forma, es un rito para celebrar la vida que se refuerza a través de las plegarias que se elevan al cielo. En las afueras de los cementerios se colocan ventas de comida, flores y, a veces, se montan pequeñas ferias con juegos para niños.

 

En sitios como Todos Santos Cuchumatán, un poblado en la montañas de Los Cuchumatanes, Huehuetenango, además de visitar los sepulcros, se llevan a cabo corridas de caballos y carreras de cintas en un entorno relajado con ancianos indígenas que cuentan anécdotas mientras se deleitan con la comida tradicional típica: el tamal negro.

 

Dra. en Letras Frieda Liliana Morales Barco

Lecturas: 1506