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Barrio Querido
 
 

Inauguración del Teatro de Carrera, según la Gaceta de Guatemala en 1859

 
Parque Colón: Historias y Memorias de Guatemala
 

Curioso grabado de la época en que se inauguró el Teatro Nacional, con el nombre de Carrera, siendo uno de los edificios más hermosos y mejor decorados de la capital, suntuosamente amueblado y con capacidad para contener la afición artística de nuestros abuelos.

 

Ciudad de Guatemala, septiembre de 2008/La necesidad de que Guatemala tuviese un teatro que correspondiera a la importancia de la ciudad, se sentía tiempo atrás; y desde antes de la independencia hasta los últimos años, la falta de un edificio formal y cómodo donde pudiesen darse representaciones dramáticas y líticas, se ha suplido con la construcción de diferentes coliseos más o menos imperfectos. Seis o siete teatros de esta clase se habían levantado ya; y después de haber servido poco tiempo a una u otra compañía que ha solido venir de fuera, o a las que se han formado con artistas del país, han ido desapareciendo uno en pos de otro, sin que quede ya en pie de esas construcciones provisionales, más que el bonito aunque reducido teatro que el inteligente y laborioso señor don Juan Rivera formó en su establecimiento de “Variedades”. Ese teatro tiene la mayor analogía con el de que nos ocupamos en cuanto a su interior. Sin embargo, el público, por mucho que haya sido su afición a este género de espectáculos, no podía avenirse a concurrir permanentemente a locales incómodos y estrechos, casas particulares o viejos edificios, que se convertían provisoriamente en coliseos.



La conveniencia de concluir con esas construcciones imperfectas y de embellecer la capital con un edificio digno de ella, llamó naturalmente la atención del gobierno; y en el año de 1852 se decidió a levantar un teatro formal. El señor don Manuel F. Pavón, que desempeñaba entonces el ministerio de lo Interior, dispuso, de acuerdo con el señor don Juan Matheu, proponer el proyecto al Excmo. Señor Presidente. Se dudaba si convendría levantarlo en la Plaza Vieja sobre los cimientos que se habían abierto algunos años antes, o en el edificio de las antiguas Carnicerías. A esta idea se inclinaban las personas que tomaban empeño en la empresa; pero S. E. el Presidente deseando que el teatro fuese lo que corresponde a la capital de la República, decidió la construcción del de la Plaza Vieja. El 10 de agosto se firmó el acuerdo en que se disponía construir el edificio y levantar los primeros fondos para dar principio a los trabajos. El mismo señor Matheu y el señor don Miguel Ruiz de Santisteban, fueron nombrados comisionados para llevar a cabo aquel acuerdo. Al principio se encomendó la dirección de la obra al señor don Miguel Rivera Maestre, que había formado el plano del edificio, del cual no existían, como hemos dicho, más que los cimientos. Muy poco tiempo después, y cuando los trabajos habían adelantado apenas el señor Rivera renunció la dirección y entonces fue encargada a don José Beckers, ingeniero que hizo su carrera en Berlín, y que ha continuado la obra hasta su conclusión.

 

Debiendo trabajar sobre los cimientos que ya existían, el señor Beckers varió, sin embargo, completamente el proyecto primitivo y agregó el vestíbulo que tanto hermosea la fachada del teatro. Como toda obra de esta clase, tiene ciertamente algunos pequeños defectos; pero en general, es, en su conjunto, lo mismo que en sus detalles, una obra que acredita la inteligencia del arquitecto que la dirigió, que hace honor a Guatemala, y que no se desdeñarían de poseer ciudades de mucho más importancia que ésta. Situado en el centro de una espaciosa plaza, rodeada de una balaustrada de calicanto, entre la cual y el edificio hay una bonita alameda de naranjos, ofrece por su posición aislada, un golpe de vista que no presentan otros teatros que tienen construcciones a uno y otro costado.

 

Sus dimensiones son las siguientes: 33 varas de ancho, 65 de largo, 17 de alto en los costados, y 25 hasta el molinete. El frente principal es un pórtico de orden dórico formado por 10 columnas de 10 varas de alto cada una, con sus respectivos capiteles. Sobre esas columnas descansa un triángulo obtusángulo, en el centro del cual está esculpido en medio relieve el escudo de armas de la República, y a los lados, en los acutángulos, dos liras de forma antigua, enlazadas con ramas de yedra y de laurel. Sobre el escudo hay un hermoso colgante de flores, también de medio relieve elegantemente suspendido por tres rosetas. Tanto el pórtico, en cuya construcción se observaron las reglas seguidas del Partenón de Atenas, como el edificio general, es de ladrillo cubierto de estuco pintado de amarillo pálido. Bajo el pórtico hay un ancho vestíbulo y tres puertas que conducen a la sala de entrada, en cuyo centro hay cuatro columnas dóricas que sostienen la techumbre. Esta sala tiene 14 ½ varas de largo y 7 ½ de ancho. En cada extremo de ella, a derecha e izquierda de la persona que entra, se encuentran dos oficinas para el servicio del teatro. Enfrente de esas tres puertas de la entrada exterior, hay otra bastante ancha que conduce al corredor interior del edificio.

 

Este corredor, cuyo pavimento es de mármol de Génova azul y blanco conduce:

 

1º.– Al patio o lunetario por tres puertas, una al frente de la anterior y dos en los lados. El patio, que tiene el declive necesario para que los espectadores vean con toda comodidad, contiene sofás con cojines tapizados de género carmesí, con 450 asientos.
2º.– Catorce puertas de los catorce palcos de platea con 8 y 10 asientos cada uno, los cuales tienen una baranda volada.
3º.– Dos puertas debajo de las escaleras, que conducen a los lugares privados, dispuestos para la mayor comodidad del público. Uno de estos lugares es para señoras y el otro para caballeros.

4º.– Dos escaleras de 2 varas de ancho, formando cada escalón de piedras de una sola pieza extraídas de los edificios arruinados de la antigua capital. Conducen esas escaleras al corredor del segundo piso que contiene:

  • Diez y seis puertas de entrada a otros tantos palcos de 8 y 10 asientos cada uno, y uno en medio que es el de la presidencia.
  • Tres puertas que dan entrada al salón principal de descanso que tiene 31 ½ varas de largo, 8 de ancho y 7 de alto. En los dos extremos de este salón hay dos tribunas de 5 varas de fondo por 8 de ancho, con sus respectivas barandas caladas, y sostenidas por columnas de hierro. Enfrente de las 3 puertas hay otras tantas ventanas grandes con cortinas de seda carmesí, y adornos de oro; las paredes figuran mármoles de hermosos colores, y el techo con rosetones y arabescos de oro y de colores. Tres hermosas arañas doradas lo iluminan en las noches en que hay representación.
  • Dos puertas, una en cada extremo del referido corredor, que dan entrada a los palcos de tribuna.
  • Dos puertas como las del piso principal, que conducen a los lugares secretos.
  • Dos escaleras de caoba de 2 ½ varas de ancho, las cuales conducen a la galería superior.

 

Esta galería contiene 85 asientos delanteros, 330 más de bancas, y dos puertas que conducen a las tribunas del salón de descanso.

 
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