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Fuentes, calles y monumentos
 
 

María Dolores Bedoya y González de Molina

 

Extracto del libro “Dolores Bedoya”, escrito por Edna Nuñez de Rodas.
Guatemala: José de Pineda Ibarra, 1984.

 
 
María Dolores Bedoya de Molina. (1783 -1853).

Ciudad de Guatemala, septiembre 2010/Nació en la ciudad de Guatemala el 20 de septiembre de 1783, hija de don Pedro Bedoya y de doña Manuela Antonia González. El 9 de febrero de 1804, a las siete y media de la noche, se celebró en la Catedral Metropolitana la boda, por poder, del doctor Pedro Molina y la señorita María Dolores Bedoya. El novio residía en Nicaragua y en la boda estuvo representado por don Joaquín Calvo. Luego, ella parte a Granada en donde procreó sus primeros cuatro hijos de ocho: Pedro, mayor nació en 1809, habiéndose inclinado por la carrera militar; en 1810, nació Concepción (Concha) quien se casó con el ciudadano Manuel Urungaray, hombre de decidida y relevante participación cívica y política en Centro América; Felipe Francisco, nace en 1812, se dedicó a la agrimensura, pero también fue un diplomático y político que realizó una interesante actividad en Costa Rica y Norteamérica; el cuarto hijo, José Ramón nació en 1813, siendo el que vive más tiempo en Guatemala, casado con doña Leona Flores, posiblemente nieta del ilustre doctor José Felipe Flores.

 

En 1814, vuelven a Guatemala, en donde nacen cuatro hijos más; José, quién murió a la mayoría de edad; Manuel, viene al mundo en 1817, militar que fue fusilado en 1842 en Costa Rica, por orden de Francisco Morazán; Luis, nació en 1819, habiendo sido abogado y diplomático; y Vicente, médico, que nació en 1821.

 

Algunas ideas de doña Dolores Bedoya de Molina se pueden inferir a través de la vasta correspondencia que mantuvo con su esposo, hijos y amigos. Por ejemplo, sus ideas sobre lo que debe ser la actuación femenina son precisas y su resumen en una carta dirigida a uno de sus hijos en la que dice entre otras cosas:

 


 

En otra misiva se observa otra faceta de su vida, su participación activa en la vida ciudadana  y atención a las tareas hogareñas como se lee a continuación:

 


 

Doña Dolores Bedoya de Molina estaba consciente de las consecuencias de que su actuación en asuntos políticos podría traerle de no ser exitosa la misma. Su figura va más allá de la mujer que organizó una fiesta, no se limita, pues, a sus cohetes y la marimba, sino que sus hechos contribuyen a comunicar al pueblo desconfiado e incrédulo, que la independencia debe ser un hecho y no sólo una posibilidad. Logra la reacción popular ya que el pueblo se une a su algarabía y los indecisos firmantes del Acta de Independencia, signan el documento, pensando así no tener problemas más adelante con la enardecida muchedumbre.

 

Con la independencia se inicia en Guatemala una gran actividad cívica y política, en la que los Molina participaron.

 

Se conoce que su salud no era muy buena y que durante diez años padeció grave enfermedad. Falleció en la ciudad de Guatemala el 9 de julio de 1853 a los 70 años de edad.

 
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